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El Manuscrito Voynich, el enigmático libro que nadie puede leer, sale a la venta


BBC Mundo – La Universidad de Yale almacena en una bóveda uno de los máximos enigmas del conocimiento humano: el Manuscrito Voynich.

Se trata de un libro medieval anónimo que desde su redescubrimiento en 1912 tiene desconcertado a lingüistas y criptógrafos de todo el mundo. De hecho, ha generado su propia categoría de estudiosos y fanáticos, llamados voynicologistas.

Escrito en el siglo XV en un idioma o código que nadie ha podido descifrar y acompañado con ilustraciones de plantas raras o inexistentes, símbolos astrológicos, criaturas con formas de medusas y mujeres desnudas, el Manuscrito Voynich es un libro tan frágil como requerido.

“Acoso” y “suplicio” son las palabras que usa el editor Juan José García Gil para describirle a BBC Mundo la situación de la Universidad de Yale, que ha tenido que establecer un acceso restringido al códice.

García Gil entendía por qué para los estudiosos del Manuscrito Voynich no era suficiente acceder al libro completo en línea en alta calidad y gratis. Como director de la editorial española Siloé, desde hace casi 20 años que se dedica al negocio de reproducir libros antiguos raros y sabe lo que genera tener una copia realista en las manos.

Tras años de contacto, la pequeña editorial independiente consiguió los preciados derechos del misterioso códice tras poner sobre la mesa de la Universidad de Yale dos libros históricos y sus respectivas réplicas.

Pero ese es apenas el comienzo.

Entre industrial y artesanal

Los 898 ejemplares del Manuscrito Voynich, que Siloé lanzará a la venta a un precio aproximado de US$8.000 cada uno, llevarán en total un año y medio de creación, plazo en el que esperan lanzarlo a la venta.

La palabra “creación” parece más apropiada que “edición” dada la cantidad de procesos que debe pasar cada libro luego de la impresión, desde el envejecimiento hasta el cosido de las páginas.

“Es una combinación de proceso industriales y artesanales”, dice García Gil, que afirma que ya tiene unos 300 prevendidos y que su precio es “asequible”.

El libro de 240 páginas imitará todas las marcas del paso del tiempo que el códice original acumuló en estos seis siglos de vida.

 

 

Lo que se sabe del códice

Con su mundo onírico indescifrable, el Manuscrito Voynich ha obsesionado a un sinnúmero de expertos, generando teorías complementarias y contradictorias sobre sus orígenes y posibles significados.

Ni siquiera hay consenso de si contiene información significativa para la humanidad o es sólo un engaño muy elaborado.

En 2004, Gordon Rugg, investigador de la Universidad Keele de Reino Unido, alborotó a los voynicologistas al publicar un estudio que afirmaba que el histórico libro podría haber sido creado por un estafador en tan sólo tres o cuatro meses, con las ilustraciones incluidas.

La víctima del elaborado timo era al emperador romano Rodolfo II, quien coleccionaba curiosidades, rarezas y objetos mágicos. Según la historia, pagó una fortuna, 600 ducados de oro, creyendo que era obra del alquimista isabelino Roger Bacon.

En aquel entonces Rugg dijo a BBC: “No prueba de forma definitiva que el manuscrito es una estafa, pero sí significa que ahora es una posible explicación, incluso la más probable”. BBC Mundo intentó sin éxito comunicarse con el académico.

García Gil cree que esta teoría no tiene sustento. ¿Por qué crear una obra de tal magnitud y no algo más breve?, se pregunta.

Lo cierto es que el Manuscrito de Voynich, bautizado en honor al comerciante de libros de segunda mano polaco Wilfrid Voynich, quien dijo que lo descubrió en Italia en 1912, es noticia cada tanto por una nueva teoría, descubrimiento o avance.

Derechos de autor de la imagen Universidad de Yale

Sin ir más lejos, en 2013 un grupo de científicos publicaron un estudio en la revista científica Plos One afirmando que habían encontrado patrones lingüísticos en el texto, los cuales configurarían palabras con significado.

Ya sea que contiene el secreto de la eterna juventud o se trate de una gran estafa, el misterio del Manuscrito de Voynich sigue vigente en el siglo XXI, ahora con una opulenta primera edición.

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Cómo llegó la Biblia del Diablo al Gabinete de las Maravillas del excéntrico emperador Rodolfo II


Es el más grande libro medieval del mundo: con 310 pergaminos fueron hechos con la piel de 160 burros, su grosor sea de 22 centímetros. Mide 90 cms. de largo y 50 cms., y todo eso pesa 75 kilos: se necesitan dos personas para cargarlo.

No por nada se llama “Codex Gigas, que en latín significa “Libro gigante”.

En sus páginas puedes leer desde el Antiguo y Nuevo Testamento, hasta dos obras de Flavio Josefo, las “Etimologías” de Isidoro de Sevilla; “Ars medicinae” (“El arte de la medicina”); “Chronica Boëmorum” (“Crónica de los bohemios”) del siglo XII, de Cosmas de Praga y un calendario.

Y, como los libros de antaño, está hermosamente iluminado e ilustrado con dibujos a color, entre los que se encuentra uno que ocupa toda una página de un personaje que pocas veces encuentra un lugar tan destacado en los textos religiosos: Lucifer.

No por nada se le llama “La biblia del diablo”.

La leyenda dice…

La historia -y por supuesto la leyenda-, comienzan en 1230 en Podlažice (en la actual República Checa), en un monasterio de la Orden de San Benito o Benedictina, cuyos monjes tomaban rigurosos votos de obediencia y castidad.

Soportaban además castigos físicos, ayunos, privación de sueño y autoflagelación.

En ese régimen, la vanidad era una abominación y uno de los monjes fue juzgado y encontrado culpable de ser extremadamente vanidoso.

Supuestamente fue condenado a muerte: a la mañana siguiente, lo iban a emparedar vivo.

Ante tal perspectiva, el penado ofreció escribir un libro para redimir sus pecados.

Prometió que lo haría en una sola noche y que sería el libro más grande que hubieran visto, pues contendría toda la sabiduría humana y glorificaría al monasterio.

Su propuesta fue aceptada: su vida a cambio del monumental libro.

El monje se puso en la tarea sin suspender su trabajo hasta que se le entumeció la mano. Apenas había logrado escribir una pequeña parte de “toda la sabiduría humana” y ya no podía más.

No le quedaba más que hincarse y rezar.

Pero en vez de dirigirse a Dios, le pidió ayuda al ángel caído Lucifer, ofreciendo su alma a cambio de que terminara el libro.

El príncipe de las tinieblas escuchó la oración del monje y aceptó con gusto su oferta. Con sólo un chasquido de los dedos de sus garras, el libro quedó listo.

Fue tal la gratitud que sintió el monje que pintó un retrato de salvador en una página completa. O quizás fue el mismo diablo el que firmó su obra con su autorretrato.

La historia dice que…

El manuscrito empezó a ser considerado desde entonces como una de las maravillas del mundo, así que cuando los benedictinos de Podlažice se encontraron en serias dificultades financieras, se lo empeñaron a los monjes cistercienses de Sedlec.

Pero a estos también les fue mal: en el claustro donde guardaban el Codex Gigas se desató una fuerte epidemia.

El libro gigante volvió a manos de los benedictinos, pero los del monasterio de Břevnov (1289-1332), y cuando estallaron las guerras husitas en 1420 los monjes se lo llevaron a Broumov.

Pobreza, plaga y guerra… además de cargar con la leyenda de haber sido escrito por el diablo, la enorme obra empezó a tener la reputación de ser una maldición para quien la poseyera.

Eso no le importó mucho a Rodolfo II de Habsburgo (1552 – 1612), Archiduque de Austria, rey de Hungría (1572-1608) y de Bohemia (1575-1611) y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1576-1612).

El gabinete de las maravillas

Rodolfo II había trasladado la capital del Imperio a Praga, a la que transformó en un centro de cultura, en el que se encontraban desde artistas y científicos de la estatura de Johannes Kepler y matemáticos hasta magos y nigromantes (adivinos que usan las vísceras de muertos e invocan espíritus para ver más allá).

Promocionó a eruditos de renombre que sentaron las bases de la ciencia y astronomía moderna, así como estudiosos de lo oculto.

Y su excentricidad, además, estaba materializada en unas salas que creó para guardar todo lo que coleccionaba en armarios repletos de curiosidades.

Era el “Gabinete de las Artes y de las Maravillas” y, aunque nunca sabremos cuántos ni exactamente cuáles objetos raros logró reunir, resaltan manuscritos extraños como el Voynich (un libro ilustrado, escrito en un alfabeto desconocido y un idioma incomprensible) y la vara de Moisés, así como lodo del valle de Hebrón, con el que Dios modeló a Adán.

Además, heredó el ainkhurn, un supuesto cuerno de unicornio, y la copa de ágata, que la tradición consideraba como el Santo Grial.

A esa colección de maravillas, Rodolfo II se empeñó en añadir la Biblia del Diablo.

Tras insistir mucho y prometer que se trataba sólo de un préstamo personal, que la devolvería apenas la terminara de leer, los monjes se la cedieron en marzo de 1594… y nunca más la volvieron a ver.

A las manos de la mujer que fue rey

Una vez más, la guerra contribuyó al periplo del Codex Gigas.

En los últimos días de la Guerra de los 30 días (una serie de batallas entre protestantes y católicos entre 1618 y 1648), el ejército sueco invadió áreas de Praga, entre ellas aquella en la que estaba el castillo.

Parte del botín fueron varios libros valiosos, entre ellos la Biblia del Diablo, lo que complació a la reina Cristina, conocida por su obsesión por acaparar libros, que leía con voracidad, y que usaba para mejorar las bibliotecas de su país.

Así llegó a su destino final.

Lo que dicen los expertos…

Hoy, el misterioso texto religioso con tan perversa reputación está guardado en la Biblioteca Nacional de Suecia en Estocolmo, que en 2015 lo subió a la web para que estuviera al alcance de todos.

Expertos modernos han hecho análisis extensivos de la escritura los cuales muestran que efectivamente un sólo escribano compuso todo el manuscrito.

Los historiadores apuntan a una firma dentro del texto -“hermann inclusis” (“Herman el Recluso”)- como evidencia de su solitario autor.

Pruebas de recreación de la caligrafía de la Biblia del Diablo indican que tomaría cinco años escribiendo sin parar, 6 horas al día, 6 días a la semana.

Pero como el posible autor era un monje, sólo podría haberle dedicado 3 horas al día, así que probablemente le tomó años 10 terminarlo.

Eso, sin tener en cuenta que debía hacer los reglones antes de escribir, para que todo quedara derecho, y decorar las páginas después, de manera que pudo haberle tomado entre 20 y 30 años.

Ante tal obra maestra, no sorprende que haya pensado que al crear este tomo masivo el autor de estaba poseído por algo, ya fuera la luz divina o el príncipe de las tinieblas.

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La sabrosura que produce el ejército de microbios que vive en una masa con la que se han hecho millones de panes desde 1849


_95055360_amasandoBBCMUNDO – “He estado haciendo pan durante 37 años. Apenas toqué la masa por primera vez, me enamoré de ella y pensé: ‘Esto es lo que yo quiero hacer'”.

El enamorado es Fernando Padilla, quien recibió a Michael Mosley de la BBC en San Francisco para demostrar juntos cuánto hemos hecho los humanos para conseguir uno de los elementos vitales para nuestra supervivencia: los carbohidratos.

Los necesitamos por la sencilla razón de que no podemos vivir sin energía.

Los carbohidratos son maravillosamente diversos, pues el término abarca un grupo de químicos que constituyen los elementos fundamentales del azúcar.

Hay muchos tipos diferentes, como glucosa, lactosa y, quizás el más interesante, almidón.

En las regiones del mundo en las que el arroz no es la principal fuente de los carbohidratos que necesita nuestro cuerpo, su lugar lo toma el trigo, y a lo largo de la historia lo hemosconsumido mayoritariamente en forma de pan.

San Francisco es un lugar ideal para hablar de pan pues la ciudad es famosa por un tipo particular de este alimento: sourdough o pan agrio.

Y el que hace Padilla, quien es maestro panadero de la panadería Boudin, es muy especial.

Microbios con abolengo

_95055361_pan-guardando-masaEmpieza con agua y harina de trigo sin procesar, una mezcla insípida que de hornearse, se endurecería como concreto.

Para tornarlo en algo delicioso, Fernando Padilla emplea un ejército de microbios que viven en algo cariñosamente llamado “la masa madre.

La masa madre es una mezcla de agua y harina en la que habita una comunidad de células vivas de levadura y bacterias.

No es la única. De hecho, antes de que la introducción de levadura comercial en 1868, todo el pan se hacía siguiendo el mismo método.

Pero aunque no es la única sí es única.

Se cree que es la masa madre más antigua de Estados Unidos. Data de 1849.

Cuando Isidore Boudin, descendiente de una familia de maestros panaderos de Borgoña, Francia, llegó a San Francisco seducido por la riqueza que prometía la Fiebre del Oro, preparó su primer pan de la manera tradicional francesa pero con la levadura silvestre que usaban los mineros en esa época.

Guardó una porción de la masa para que desarrollara la levadura natural que usaría en los panes del día siguiente.

Y eso es lo que han venido haciendo en la panadería desde entonces sin falta. Por eso dicen que hasta el día de hoy, hay rastros de la era de la Fiebre del Oro en cada bocado.

Según cuenta la historia, la masa madre sobrevivió incluso el gran terremoto de 1906. Cuando empezó a temblar el suelo a las 5:12 de la mañana de ese abril 18, Louise Boudin metió una porción de la masa madre en un balde y salió corriendo antes de que la panadería se incendiara hasta quedar en cenizas.

Ahora el encargado de un acto de heroísmo similar es Padilla.

La ciencia del pan de cada día

_95055359_gettyimages-148642165El olor de la masa madre es fuerte, “por toda esa dulzura de la harina que se va fermentando”.

“Crea un sabor a alcohol, pero luego se evapora”, explica el maestro panadero, heredero no sólo de la leyenda de Boudin sino de los conocimientos que amasaron los humanos para tornar un cereal indigerible en una sabrosa fuente de energía.

Todos los días, alimentan la mitad de la masa madre con agua y harina. Luego la guardan toda la noche, para que se regenere, doblando su tamaño.

La otra mitad la usan para hacer 400 barras de “pan fresco y delicioso”.

Al añadir agua, se activan las enzimas de la harina.

Todos los días, alimentan la mitad de la masa madre con agua y harina. Luego la guardan toda la noche, para que se regenere, doblando su tamaño.

La otra mitad la usan para hacer 400 barras de “pan fresco y delicioso”.

Al añadir agua, se activan las enzimas de la harina.

Después otro grupo de microbios usa parte de esa glucosa para transformar la masa.

Están en la levadura seca: cada grano contiene miles de organismos unicelulares que están en animación suspendida. Para revivirlos, necesitan comida, así que les damos azúcar y agua.

Cuando se reaniman, producen gas: dióxido de carbono. Por eso es que la mezcla burbujea.

Esa reacción es absolutamente clave para crear un pan esponjoso.

Padilla tiene que impedir que el gas se escape. Para lograrlo, altera la estructura química de la masa con un proceso que se llama “amasar” (¿ves que sí sabes al menos un término químico?).

Al amasar, forzamos a dos proteínas de la harina -gliadina y glutenina- a formar vínculos, creando una nueva sustancia: gluten.

Es en este momento en el que las dotes en el arte de la panadería son cruciales.

Si no amasas lo suficiente, no crearas la cantidad ideal de gluten, los gases se escaparán y no se elevará.

Si lo haces bien, el efecto es casi mágico.

_95057648_pan-levaA medida que levanta, su volumen casi se dobla pues la levadura consume la glucosa y hace burbujas dentro de su hogar de gluten.

Las bacterias también producen una pequeña cantidad de ácido láctico y, como el sourdough no tiene azúcar, ese ácido le da al pan su distintivo sabor.

Cuando lo horneas, sellas esas burbujas de aire y, gracias a los microbios de la masa madre, al final tenemos un pan liviano, esponjoso y rico en carbohidratos.

El pan agrio solía ser uno de los tipos más populares de pan, pero la llegada de las barras baratas, producidas en masa, lo relegó, lo cual es una lástima pues es más sano.

No contiene azúcar y el ácido permite que absorbamos mejor los minerales y vitaminas de la harina.

Y si quedaste aterrado porque estamos hablando de los a veces vilificados carbohidratos, recuerda que han sido ellos los que han alimentado nuestras civilizaciones, pues son una fuente barata y disponible de energía.

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El país que no ha emitido moneda en 25 años y en el que los billetes huelen mal y se deshacen en las manos


_95064097_gettyimages-141286956Muchos delos habitantes de este país llegan a los comercios con un maletín lleno de fajos de billetes para comprar alimentos o productos de distinta naturaleza.

Pero la gran mayoría de esos billetes huele muy mal y está a punto de desintegrarse.

Y es que en Somalia no se ha emitido papel moneda desde hace más de 25 años.

Además, 98% de los que circulan son falsos, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI).

“La gente los utiliza, pero no fueron impresos por el Banco Central de Somalia”, explica Richard Hamilton, especialista en temas relacionados con África de la BBC.

En Somalia, una hogaza de pan pequeña puede costar 1.000 chelines (la moneda oficial somalí). Como referencia, 22.000 chelines equivalen a 1US$, lo que quiere decir que US$100 podrían ser entre 2 y 3 millones de chelines, dependiendo de la tasa de cambio.

Hay personas que pueden entrar a las tiendas con miles y miles de chelines. El dependiente no puede contar semejante cantidad de dinero, así que confía en que en el bolso que le entregan está la cantidad que le dicen, así que lo acepta y entrega los productos”, refiere Abdinur Mohamed, del Servicio Somalí de la BBC.

Miles y millones

_95077649_somaliacasagettyY es en este contexto que el gobierno somalí anunció que en los próximos meses imprimirá billetes de chelines, por primera vez en más de un cuarto de siglo.

La última vez que se emitieron fue antes de 1991, fecha en la que el gobierno de Mohamed Ali Samatar fue derrocado, dando inicio a una guerra civil entre clanes que se prolongó por décadas.

En esa época, todas las instituciones del Estado dejaron de funcionar, entre ellas el Banco Central.

La situación empeoró cuando empezaron a circular en el país diferentes monedas, como las que imprimían los clanes rivales, algunos empresarios y el chelín de Somalilandia (un territorio independiente que se separó de Somalia pero que no es reconocido internacionalmente como un país)”, afirma Hamilton.

El Banco Central de Somalia reinició sus operaciones en 2009, pero todavía no tiene control sobre la política monetaria, de acuerdo a un artículo publicado por el periódico británico Financial Times.

El nuevo proceso de emisión cuenta con el aval del FMI. Se calcula que su costo será de US$60 millones y que los billetes podrían estar en el mercado hacia finales de año.

La única denominación que se emitirá será la de 1.000 chelines porque el resto ha caído en desuso, le dijo al Financial Times Mohamad Elhage, jefe de misión del FMI en Somalia.

Pioneros e innovadores

_95077653_somaliaarrozreutersLa escasez de billetes y el hecho de que solo 2% de los que circulan no son falsificados, ha dado lugar a una economía dolarizada y a un mercado paralelo electrónico.

“Los dólares que se mueven en el mercado provienen de remesas enviadas por expatriados, ayuda internacional o comercio ganadero. Ese dinero también se utiliza en transferencias realizadas a través de teléfonos celulares.Somalia se ha convertido en un país pionero en ese tipo de transacciones“, dice Hamilton.

Estas operaciones equivalen a US$1.400 millones, lo que representa aproximadamente 20% del PIB del país, según el trabajo del Financial Times.

Hay un mecanismo llamado hawala, que funciona de forma similar a empresas como Western Union y que le permite a los somalíes comprar lo que quieran en cualquier establecimiento y pagar con el móvil.

En los comercios el valor del producto aparece en una especie de pantalla que hay en el lugar, a través de la cual el dependiente confirma la recepción del dinero.

“Este sistema se ha fortalecido a lo largo de los últimos 10 años porque es práctico y muy conveniente. Las redes de comunicación que permiten el funcionamiento del sistema están en control de empresas privadas en distintos puntos del país”, comenta Mohammud Ali, editor del Servicio Somalí de la BBC, basado en Kenia.

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La madriguera de conejo que condujo a una cueva “de los Caballeros Templarios”


_95043755_caters_knights_templar_cave_3 (1)BBC Mundo –  Lo que parecía ser una madriguera de conejos común y corriente dentro de una granja en Reino Unido condujo al descubrimiento de un santuario subterráneo que usaban los devotos de una orden religiosa medieval. Pero, ¿es sólo eso o hay algo más?

Según una leyenda local, las Cuevas de Caynton, en el condado de Shropshire (oeste de Inglaterra), eran utilizadas por los Caballeros Templarios en el siglo XVII.

La estructura ubicada a menos de un metro de profundidad parece estar intacta.

 

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El propósito original de ese lugar es un misterio, pero Historic England, un organismo que se encarga de preservar los sitios históricos ingleses, ha descrito la cueva como una “gruta”.

Ese organismo cree que esos sitios fueron probablemente construidos a fines del siglo XVIII o inicios del siglo XIX, cientos de años después de que la Orden del Temple se disolviera.

Según Historic England, pareciera que las cuevas eran usadas para llevar a cabo “rituales de magia negra” por los visitantes.

El fotógrafo Michael Scott, de la ciudad inglesa de Birmingham, fue a retratar el lugar después de ver un video de las cuevas en internet.

“Caminé por un potrero para llegar al lugar, pero si no sabes que está ahí, fácilmente pasas al lado sin darte cuenta“, comentó.

“Considerando el tiempo que ha estado ahí, el sitio está en condiciones maravillosas, es como un templo subterráneo”.

El sitio tiene una red de pasillos y arcos tallados en piedras areniscas.

También hay una fuente.

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Scott dijo que la cueva era “bastante estrecha” y que las personas que miden 1,8 m de alturadebenagacharse para poder entrar.

Algunas cámaras son tan pequeñas que los que las exploran tienen que entrar prácticamente gateando.

“Tenía que agacharme para entrar y cuando ya estaba adentro, había un silencio absoluto. Vi unas pocas arañas pero nada más. Como estaba lloviendo, la pendiente para llegar a la cueva estaba llena de lodo, pero adentro estaba seca”, añadió.

Las cuevas habían sido selladas en 2012 en un intento por mantener alejados a los vándalos y a los practicantes de magia negra.

Aunque el rumor de una conexión entre las cuevas y los Templarios parece improbable, según los historiadores, vale la pena recordar cómo era esta orden.

¿Quiénes eran los Caballeros Templarios?

Los Templarios eran una orden militar católica fundada en el siglo XII para proteger a los peregrinos que se dirigían a Jerusalén por rutas peligrosas.

Sus miembros eran caballeros armados vestidos como monjes, a quienes se les concedíandeterminados privilegios legales y cuyo estatus era respaldado por la Iglesia.

Tenían la reputación de tener mucho dinero y poder.

En 1095, el Papa Urbano II le prometió a los templarios de Europa que sus pecados quedarían perdonados si se embarcaban en una cruzada para recuperar Jerusalén en el nombre del cristianismo.

Muchos respondieron “tomando la cruz”, gesto que se tradujo en las pequeñas cruces rojas que cosieron en sus túnicas.

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Cómo encontrar Wi Fi gratis en cualquier lugar del mundo


6a00d8341bfb1653ef01a3fcc78d35970biStock – En Buenos Aires, Londres o París. Nunca se sabe dónde se pueda necesitar una buena conexión Wi Fi gratuita. Y probablemente nunca está demás saber si se cuenta con esta opción, ya sea porque uno se quedó sin datos en el celular o bien porque no se quiere gastar de más.

Cafe Wi Fi es una aplicación que permite identificar los bares o cafés cercanos al usuario que cuentan con conexión wireless. La información está elaborada en función de los aportes que hacen los diferentes cibernautas, tal como ocurre con varias apps para conocer el estado del tráfico.

Los datos se pueden acceder desde la aplicación, que por ahora sólo está disponible para iOS, o bien ingresando a la página web. Allí se verá un mapa mundial y bastará hacer click en el sitio donde se quiera rastrear cafés con conexión Wi Fi.

Se especifica el nombre del bar y se dan detalles del tipo de conexión. Se califica si es potente, confiable y los comentarios que desee incluir el usuario al respecto.

El sitio no sólo sirve para encontrar lugares con el servicio que se desea, sino que también el usuario, con sus comentarios, puede contribuir a construir una base de datos cada vez más precisa.

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El misterio del metal que nació con el Big Bang, desapareció y ahora inunda nuestra galaxia (y abunda en el Cono Sur)


Este metal blanquecino que a mediados del siglo XIX se utilizaba para tratar desde la gota hasta desórdenes psiquiátricos, hoy -aunque se sigue usando como tratamiento para el trastorno bipolar- la mayoría de la gente lo asocia con las baterías.

De hecho, es un componente imprescindible para alimentar nuestros teléfonos, computadoras portátiles y otros dispositivos del estilo.

Y con el auge de los coches híbridos, el mercado para este metal al que ya se conoce como el “petróleo blanco” o el “oro blanco” no hará más que crecer; hasta tres veces, de acuerdo a Goldman Sachs, una de las bancas de inversión más importante del mundo.

La mayoría de las reservas de litio se encuentran en Sudamérica, en concreto en el llamado “triángulo del litio”, localizada en el límite de Argentina, Bolivia y Chile.

Se calcula que almacena más del 85% de las reservas conocidas. Especialmente el salar de Uyuni, en Bolivia, del que se cree que podría contener hasta la mitad de las reservas mundiales.

Pero este metal existe desde mucho antes que cualquier montaña; desde antes incluso que la propia Tierra.

De hecho, el litio es uno de los elementos que, junto al hidrógeno y el helio, nacieron del Big Bang, hace 13.800 millones de años.

La historia del litio es larga y también llena de misterio.

Es que, después del Big Bang, la mayoría del metal recién creado desapareció.

Y sin embargo, cuando los astrónomos observan el universo actual, encuentran cuatro veces más litio del que pudo haberse generado en el Big Bang.

“Polvo de estrellas”

Por más de una década, los científicos han tratado de averiguar el origen de este litio extra.

Aunque es probable que, gracias a los descubrimientos más recientes, esa búsqueda de fábricas de litio cósmicas haya terminado.

Desde el oxígeno que respiramos al hierro de nuestra sangre, la gran mayoría de los elementos de nuestro cuerpo se forjaron en los hornos nucleares de las estrellas.

Tal como dijo el astrónomo Carl Sagan, “estamos hechos de materia de polvo de estrellas”.

Pero los elementos más pesados, como el titanio, se produjeron durante las explosivas muertes de estrellas gigantes.

Y metales como el oro pudieron haberse creado de poderosas colisiones entre estrellas de neutrones, los núcleos ultradensos de las estrellas muertas.

Pero los elementos más básicos se generaron durante los primeros tres minutos posteriores al Big Bang.

Primero nacieron unas trazas de una versión más pesada del hidrógeno llamado deuterio, con un neutrón en su núcleo, y una versión más ligera del helio, con un núcleo que tenía un neutrón en vez de dos.

Y finalmente el Big Bang dejó tras de sí una pequeña cantidad de litio.

Tres minutos después, el universo se enfrió demasiado como para que se formaran más elementos.

A pesar de que esto pasara hace 13.800 millones de años, los científicos conocen bien las reacciones nucleares que generaron estos primeros elementos.

Las muestras precisas tomadas por los satélites WMAP y Planck les permitieron a los expertos calcular cuánto de cada elemento e isótopo pudo haberse formado.

Pero el resultado de estos cálculos no coincidía del todo con lo que los científicos observaban.

Menos al principio, demasiado después

_94795729_espacioDe hecho, se dieron cuenta de que en los primeros tiempos del universo existía tres veces menos litio del que tuvo que haberse generado tras el Big Bang.

De acuerdo a una de las hipótesis, fue un proceso interior de las estrellas, cuyos detalles se desconocen, el que destruyó el litio antiguo. Y otras presunciones son más radicales e involucran una física completamente nueva.

Éstas hablan, por ejemplo, de una interacción con la materia oscura, la materia desconocida que se cree comprende una cuarta parte del cosmos, que pudo haber eliminado el metal del universo.

Pero los expertos también vieron que en la actualidad en el universo no hay un déficit de litio, sino un superávit.

Los astrónomos han encontrado cantidades relativamente abundantes de litio en la superficie de las estrellas jóvenes, de reciente creación, así como en los meteoritos del Sistema Solar.

En total, calculan que hay hoy cuatro veces más de ese metal de lo que hubiera podido generarse en el Big Bang.

Algo, entonces, debió haber creado ese exceso de litio y dispersado a lo largo y ancho del cosmos.

¿Pero qué?

Rayos cósmicos

Una posibilidad es que fueran los rayos cósmicos, unas partículas de alta energía, en su mayoría protones, que se mueven en el espacio.

Estos pueden chocar contra átomos sueltos de, por ejemplo, oxígeno. Y la colisión rompe el oxígeno, fragmentándolo en elementos más pequeños, incluido el litio.

Aunque este proceso pudo haber ocurrido a lo largo y ancho de la galaxia, señala Fields, los cálculos sugirieron que con dichas colisiones sólo pudo haberse generado el 20% del metal que los expertos observan hoy.

Otro 20% se lo atribuyen al Big Bang, pero aún quedaría un 60% sin explicación.

Parte de este 60% podría provenir de un particular tipo de estrella, la asintótica gigante (AGB, por sus siglas en inglés).

Estas estrellas de masa intermedia -no más pesadas que 10 soles- están cerca de morir.

Y las reacciones nucleares de sus centros están produciendo litio, que luego puede salir a la superficie.

Pero los expertos no tienen claro cuánto de este litio termina realmente en la galaxia.

Estrellas moribundas

_94795945_thinkstockphotos-518675381Después están las explosiones estelares llamadas nova.

A diferencia de las supernovas, sus hermanas mayores y más poderosas, las novas no son el resultado directo de la muerte estelar.

Estas explosiones más leves suceden en la superficie de una enana blanca, el cadáver de una estrella como el Sol pero del tamaño de la Tierra.

Si una enana blanca está en órbita junto con otra estrella, su fuerza de gravedad puede atraer hacia ella hidrógeno y otros elementos de ésta.

Así, estos materiales se acumularán en capas sobre la superficie de la estrella enana blanca, lo que afectará a la temperatura y la presión de ésta, provocando una fusión termonuclear, de lo que resultará cierta cantidad de litio.

La fusión aumentará la temperatura aún más, lo que desencadenará a su vez en más reacciones de fusión.

Y pronto tendrá lugar una explosión que desde la Tierra se asemeja a la más brillante de las estrellas: una nova.

El estallido diseminará litio en el espacio, a una velocidad de miles de kilómetros por segundo.

Esto hace que las novas sean mucho mejores dispersando el metal que las estrellas AGB, dice Luca Izzo, un astrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía, en España.

Cuestión de cantidad

Durante años, los astrónomos han tratado de determinar cuál de estos tres fenómenos -los rayos cósmicos, las estrellas AGB o las novas- pudieron haber producido más litio.

“Sabemos que de todos ellos se formó litio”, dice Fields.

“La pregunta es si contribuyeron a ello en la misma medida o si alguno de los procesos fue el dominante”, añade.

“Llevamos mucho tiempo con ese debate”.

Hace 40 años los expertos establecieron a las novas como potenciales fábricas de litio.

Más cálculos llevados a cabo en la década de 1990 apoyaron esta hipótesis, aunque siempre de forma teórica, sin ninguna observación que pudiera corroborarlo.

Y es que, durante décadas nadie pudo ver una nova que produjera litio.

Pero luego, a principios de 2015, eso cambió.

Berilio

_94795951_thinkstockphotos-93168987Fue ese año cuando un equipo liderado por Akito Tajitsu, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, encontró berilio en una nova.

Esa era la señal de que esos fenómenos generan litio, ya que el berilio se descompone en ese metal.

A los pocos meses, el equipo de Izzo hizo un hallazgo similar.

Y en 2016 el equipo japonés volvió a descubrir berilio en otras dos novas, una de las cuales denominaron V5668.

Ese último descubrimiento fue confirmado por otro equipo de expertos, liderado por Paolo Molaro, del Observatorio Astronómico de Trieste en Italia, y en el que participaba Izzo.

Ya había, pues, cuatro evidencias de que las novas producían el misterioso metal.

“Ahora unos expertos en espectroscopia -el estudio de la interacción entre la radiación electromagnética y la materia- están obteniendo unos resultados similares”, dice Jordi José, un astrofísico de la Universidad Técnica de Cataluña, en España.

“Y todo esto empieza a aclarar algo”, asegura.

“(Los expertos) han podido captar una nova en acción justo después de la explosión, y han podido medir lo que (ese proceso) ha generado”, confirma Fields.

“Y lo que se forma son toneladas de litio”, afirma.

El 80%

De hecho, Izzo dice que, en base a las observaciones de su equipo, a un ritmo de dos novas por año se habría podido generar todo el litio que hoy inunda la galaxia.

Aunque es una estimación preliminar, la información obtenida es importante.

“Estamos llegando a la verdad”, dice Fields, algo con lo que concuerda José.

Y es que, aunque los modelos existentes hasta ahora indicaban que la mitad del litio que existe ahora en la Vía Láctea se debía a las novas, las observaciones más recientes confirmarían que el 80% del metal que no se originó con el Big Bang se generó después con estos fenómenos.

Aunque, por otra parte, ninguno de estos descubrimientos aclara cómo y por qué desapareció el litio creado tras el Big Bangdurante los primeros tiempos del universo.

“Pero a medida que entendamos mejor el proceso de creación del litio, esto nos ayudará a desentrañar la historia de la presencia de este metal en nuestra galaxia”, dice Fields.

Lo que está claro es que, ya sea desde el ardiente nacimiento del cosmos o por las explosiones nucleares de una estrella moribunda al otro lado de la galaxia, los átomos de este metal, considerado hoy el “petróleo blanco”, han recorrido un largo camino hasta la batería de nuestros celulares.

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