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Un poco de historia

Las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial que han provocado un nuevo conflicto diplomático entre Japón y Corea del Sur


_93287915_hi037126239BBC MUNDO – Japón ha retirado temporalmente de Seúl a su embajador en Corea del Sur, y todo por una estatua.

La efigie, de bronce y apenas metro y medio de altura, representa a una “mujer de confort” joven y descalza, sentada en un banco.

Fue colocada por activistas frente al consulado japonés en Busán, la segunda ciudad más grande del país.

¿Pero quiénes son estas mujeres y por qué han provocado de nuevo un conflicto diplomático entre ambos países?

Se las llama “mujeres de confort” a las esclavas sexuales que estuvieron al servicio de los soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

Mujeres de China, Filipinas, Indonesia y Taiwán también poblaban los burdeles militares, pero las coreanas constituían la gran mayoría.

Se calcula que en total llegaron a sumar 200.000, de las que según se cree en Corea del Sur sobreviven 46.

“Somos muy viejas. Vamos muriendo año a año, una por una”, le dijo a la BBC una de ellas, Lee Ok-seon, de 88 años, en 2013.

“Como un matadero”

Lee Ok-seon fue raptada a los 15 y esclavizada sexualmente por tres años en una de las así llamadas "estaciones de confort".

Lee Ok-seon fue raptada a los 15 y esclavizada sexualmente por tres años en una de las así llamadas “estaciones de confort”.

La mayoría habita en la Casa Compartir, un hogar de retiro de la ciudad de Gwangiu, un verdadero museo viviente del sufrimiento.

Ubicada a la vera de un camino rural, no puede ser más diferente de las cabañas y granjas de tomates que la rodean: está llena de placas y estatuas que dan cuenta de las historias de sus habitantes.

Son historias como la de Lee Ok-seon, quien contó a la BBC que fue raptada a los 15 y enviada a la fuerza al noroeste de China, en aquel entonces bajo control japonés.

Llevaba tiempo rogándoles a sus padres que la enviaran a la escuela, pero con una docena de hijos que alimentar no podían permitírselo.

Así que la enviaron lejos de casa, a trabajar como empleada doméstica. Y fue entonces cuando la secuestraron y la llevaron a China.

Una vez allí, fue esclavizada sexualmente por tres años en una de las así llamadas “estaciones de confort”, instaladas por el ejército japonés para atender a sus soldados.

“Era como un matadero, pero no para animales, sino para humanos. Allí se hacían cosas horribles”, recordó Ok-seon.

Y mientras lo contaba, mostraba las numerosas cicatrices en sus brazos y piernas, producto —dijo— de puñaladas.

Explicó también que intentó escapar del burdel varias veces.

“Pero me atraparon y me pegaron, una y otra vez”.

Y las palizas le hicieron perder parte de su capacidad auditiva y algunos dientes.

Según el voluntario del hogar, por otras lesiones producidas en aquella época también quedó estéril.

Disculpas recientes

_93287912_151228124804_comfort_women_esclavas_sexuales_624x351_reuters_nocreditPero a pesar de las decenas de testimonios del estilo y de que los padecimientos de las mujeres como Ok-see salieran a la luz por primera vez en 1981, Japón no reconoció el uso de burdeles de guerra hasta 12 años después.

Tokio ofreció disculpas por primera vez por ello en 2007, aunque muchos no las consideraron sinceras, ya que varios japoneses aún siguen negando la existencia misma de las esclavas sexuales durante la Segunda Guerra Mundial.

Y el 28 de diciembre de 2015 las autoridades de Corea del Sur y Japón sellaron un acuerdo con el que esperaban pasar definitivamente esa amarga página de su historia, justo el año en el que se conmemoraba el medio siglo del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

“El primer ministro (Shinzo) Abe expresa de nuevo sus más sinceras disculpas y arrepentimiento a todas las que padecieron inconmesurables y dolorosas experiencias y sufrieron heridas psicológicas y físicas incurables como mujeres de confort”, declaró desde Seúl el ministro de Relaciones Exteriores japonés, Fumio Kishida, al hacer el anuncio.

Y el acuerdo incluía también un fondo de compensación de 1.000 millones de yenes (unos US$8,3 millones) para apoyar a los sobrevivientes.

Con el pacto, Seúl se comprometió a dar el asunto por resuelto “final e irreversiblemente”, siempre que Tokio cumpliera sus promesas.

Inconformes

_93287910__93285155_32b7207e-b8fe-4bb4-afb0-d3fe531f14b2Pero hoy parece haberse iniciado otro capítulo en este conflicto de larga data, con la colocación de la estatua y con la retirada temporal del embajador japonés de Seúl.

Los activistas colocaron la escultura frente al consulado de Japón en Busán el 28 de diciembre de 2016, justo al año de haberse firmado el acuerdo.

Y lo hicieron para criticar el pacto mismo, ya que consideran que se llegó a él sin haberlo consultado con las víctimas y que no recoge el reconocimiento de la responsabilidad legal por parte de Japón.

De hecho, no es la única estatua que representa a “mujeres de confort” que existe en Corea del Sur.

Se cree que hay unas 37 en total. Y también se colocó una en Australia, lo que provocó una disputa entre las comunidades de japoneses y surcoreanos que allí viven.

La policía de Busán trató en un principio de retirar la que situaron allí el mes pasado, en medio de la presión de los ciudadanos por que la dejara.

Así lo reportó el medio local The Korean Herald.

Pero a los dos días la ministra de Defensa de Japón, Tomomi Inada, visitó el polémico santuario de Yasukuni, en Tokio, un lugar en el que se encuentra un listado de los nombres de 2.466.532 soldados japoneses y coloniales (27.863 coreanos y 21.181 taiwaneses) caídos en conflictos bélicos, entre los que se encuentran algunos considerados criminales de guerra.

La República Popular China, Corea del Norte y Corea del Sur, entre otros países, ven el santuario como símbolo del militarismo japonés de la Segunda Guerra Mundial.

Así, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur describió la visita de la funcionaria surcoreana al lugar como “deplorable”.

Mientras el Ministerio de Defensa expresó “profunda preocupación y pesar” por el suceso, que consideró en contraste con el mensaje pacifista enviado por el primer ministro japonés Shinzo Abe durante su viaje a Pearl Harbor el 28 de diciembre.

Asimismo, las autoridades locales de Busán autorizaron que la estatua de la “mujer de confort” se recolocara ante el consulado japonés.

Retirada del embajador

_93293321_gettyimages-589483714Ahora Tokio considera que la estatua viola el acuerdo sellado con Seúl sobre el tema el 28 de diciembre de 2015.

En un comunicado hecho público este viernes, el primer ministro Abe insistió en la necesidad de que surcoreanos y japoneses cumplan con el pacto.

Y anunció la retirada temporal del embajador de Corea del Sur, así como suspensión del intercambio de divisas y de unas conversaciones económicas de alto nivel previstas.

“Hemos pedido a Corea del Sur en repetidas ocasiones que resuelva esta cuestión de forma apropiada, pero la situación no ha mejorado. Y es por eso que hemos tomado estas acciones”, explicó este viernes el secretario jefe del gabinete, Yoshihide Suga.

Ya antes Tokio había tachado de ilegal la estatua de una “mujer de confort” ubicada fuera de su embajada en Seúl.

Según Japón, dicha estatua infringe la Convención de Viena de 1961, que dicta que los países anfitriones deben proteger los edificios de las misiones diplomáticas que albergan.

“Aun habiendo cuestiones difíciles, los gobiernos de ambos países deberían continuar desarrollando su relación en base a la confianza“, dijo por su parte el Ministerio de Exteriores de Corea del Sur este viernes, a través de un comunicado.

Así que hoy, con la estatua de Busán, vuelve a avivarse un conflicto de larga data entre Corea del Sur y Japón.

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Subastarán poema de Ana Frank que hasta hace poco se creía perdido


poema-ana-frank-subastan-cnn(CNN Español) – Un poema de Ana Frank que emergió hace poco, y que se creía que estaba perdido, está siendo subastado por la casa Bubb Kuyper, especializada en documentos, manuscritos y pinturas, entre otros.

El texto del puño y letra de la adolescente que escribió su lucha y la de su familia por sobrevivir durante el Holocausto nazi en su famoso diario, fue obtenido a través de Christiane van Maarsen, hermana mayor de Jacqueline van Maarsen, compañera de clase y mejor amiga de Ana Frank, afirma la casa de subastas en un comunicado.

Jacqueline van Maarsen dijo, según reporta Bubb Kuyper, que su hermana, que recibía el apodo de Cricri, arrancó esa página de su libro de poesías y se lo dio alrededor de 1970.

La casa de subasta señala que el objeto podría venderse por hasta 50.000 euros.

Frank tenía 13 años cuando ella y su familia empezaron a esconderse en un “anexo secreto” oscuro y húmedo de su casa para escapar de las redadas alemanas a los judíos en Holanda en julio de 1942. Nunca salió de la casa en dos años, pasando gran parte de su tiempo escribiendo en su diario hasta que ella y su familia fueron arrestados por los nazis en agosto de 1944.

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La adolescente murió en 1945, a la edad de 15 años, después de sufrir de tifus.

La casa de subastas describe el manuscrito como un poema “extremadamente inusual” que tiene la inscripción “Beste Cri-Cri” encabezando el poema, está firmado “Ter herinnering aan Anne Frank” y está fechado en 1942.

El poema escrito en un papel doblado en dos tiene 12 líneas en total y quien lo compre también recibirá una carta de un notario certificando su autenticidad.


El código de la Edad de Piedra que puede encerrar los secretos del origen de nuestra escritura


– Son 32 trazos que se repiten, una y otra vez, en las paredes de cuevas de toda Europa.

Registros simples, apenas líneas en zigzag, puntos, triángulos inacabados, cruces torcidas o lo que a simple vista podrían ser figuras geométricas desprolijas.

Pero no son un trabajo de apuro o la creación de un dibujante torpe: los científicos creen que, en conjunto, constituyen el código de escritura más antiguo del que se tenga registro.

Y son el desvelo de Genevieve von Petzinger, una paleoantropóloga de la Universidad de Victoria, en Canadá, que está detrás de un inédito estudio del arte rupestre del Paleolítico.

“Me interesan los grandes patrones, las posibles interconexiones entre dibujos y regiones, y eso sólo lo podemos estudiar a gran escala”, le dice a BBC Mundo.

El alcance geográfico del proyecto es ciertamente ambicioso: abarca más de 350 yacimientos arqueológicos, “lo cual no es tanto si se tiene en cuenta que son 30.000 años de historia”.

Pero además, implica posar la mirada en lo que muchos otros científicos han pasado por alto antes.

La paleoantropóloga canadiense no está interesada en esas figuras más atractivas -los bisontes, las escenas de caza, las representaciones claramente antropomórficas-, sino en escudriñar esos registros que han sido catalogados de “geométricos”, por falta de un término más apropiado.

“Son los dibujos descuidados, ignorados”, se ríe.

Mirar sin ver

Aquí, trazos en El Castillo

Aquí, trazos en El Castillo

Los “dibujos ignorados” están allí desde la Edad de Piedra, hace 10.000 a 40.000 años, y representan parte de uno de los legados artísticos más antiguos del mundo, en la fase final del último período glacial en Europa (por eso se lo llama también arte de la era del hielo).

Silenciosos e inexplorados, podrían estar hablándonos de “un cambio fundamental en las habilidades mentales de nuestros ancestros”, dice Von Petzinger: la capacidad de articular un código, la misma que se requiere para desarrollar una escritura como hizo luego el hombre moderno.

Y en muchos casos, su existencia no es ninguna novedad.

“Pero los inventarios (que arman los paleontólogos cuando llegan a estudiar una nueva cueva) ni siquiera decían qué tipo de signos son, los consideran secundarios y no había manera de compararlos”.

Así fue que, hace tres años, la científica se embarcó en un viaje por los fondos subterráneos, en compañía de su marido fotógrafo.

Allí pasan la mayor parte de sus días, hasta que “emergen de las cuevas” por la noche, según dice (y cuadrar la conversación con BBC Mundo no fue nada fácil, damos fe).

52 cuevas en total, en muchos casos de acceso dificilísimo por las condiciones geográficas o porque están en manos privadas.

Como El Portillo, Santián o Las Chimeneas, en España, y Niaux y Marsoulas en Francia, más otras en Italia y Portugal. La mayoría, sin la popularidad de las cuevas más “mediáticas”, como Chauvet o Altamira.

“Y en muchas cuevas incluso encontramos nuevo arte, que no había sido descubierto antes”, apunta Von Petzinger.

_92667331_32signsgraphic“Como no tienen el atractivo obvio de las figuraciones, nadie se encargó de registrar estos trazos. Cuando empezamos a hacerlo, vimos que se repiten, que hay un patrón”.

Los fueron catalogando meticulosamente hasta extraer una suerte de repertorio que se reitera sobre las piedras aquí y allá: 32 símbolos, en total.

“Lo que es realmente interesante es que son tan específicos que cada uno es muy diferente del otro. E incluso los más inusuales se repiten (en otras cuevas) de manera idéntica. Las posibilidades de que eso sea una coincidencia son bien pocas“, señala la experta.

Lo que esto significa, en otras palabras, es que estaríamos en presencia de un código, preestablecido y compartido por distintos grupos del Paleolítico.

También sugiere, dice la paleontóloga, que existían conexiones entre lugares remotos en esa era prehistórica.

“Sabemos que en Europa había una activa red de intercambio, y esto nos da una señal de cuán sofisticada era su estructura social”, dice la científica, que hace unos meses publicó un libro con sus hallazgos (“The First Signs: Unlocking the mysteries of the world’s oldest symbols”, en inglés.)

Un código, pero ¿qué significa?

_92656804_cudoncave-exploringComo cualquier científico curioso, a Von Petzinger le encantaría poder leer detrás de los trazos para encontrar sus significados.

Poder establecer con certeza, por ejemplo, que la figura claviforme es una lanza, o que los registros peniformes son hojas de árbol.

Pero es una misión imposible. “Por mucho que quisiera, nunca vamos a poder estar en la cabeza de gente vivió hace 30.000 años”, dice y se ríe.

“Incluso si no sabemos qué significan, sí sabemos que debían tener un sentido. Eso lo indica la repetición“.

Lo que importa, insiste Von Petzinger, es el patrón.

“No se trata de un código como el egipcio ni como la escritura cuneiforme, no es algo tan organizado. En ese sentido, nunca vamos a poder descifrarlo, no tenemos material de referencia para poder hacerlo”.

El primer sistema de escritura que conocemos, el cuneiforme, data de hace unos 5.000 años y su origen se establece en el actual Irak. Pero, al igual que los complejos jeroglíficos egipcios, no puede haber surgido de la nada.

Los trazos que ordenó Von Petzinger pueden ser un sistema más temprano de escritura: un “primer código humano” inscrito sobre las rocas de las cuevas.

Lo radical del descubrimiento, confirman los expertos, es que revela las habilidades básicas que se requieren para crear un sistema de escritura: la capacidad de abstracción, el registro de marcas gráficas, un sofisticado uso de símbolos.

“En un sentido general, se puede decir que los sistemas gráficos desarrollados en Europa en la Edad de Hielo son predecesores de los sistemas de escritura que vendrían después. No porque el símbolo tal de esa época luego esté relacionado con el símbolo cual en una etapa posterior, sino en el sentido de que son códigos”.

Emojis prehistóricos

_92656890_foto2La científica los compara con los emojis, los ubicuos íconos de la era de los teléfonos inteligentes que representan un concepto en una única imagen.

Así lo describió en una columna para la revista Wired:“bien pueden haber sido parte de uno de los sistemas gráficos más antiguos del mundo, además de precursores de esos simpáticos símbolos en tu celular”.

Y lo primero que hay que erradicar, señala la científica, es esa idea de que los trazos de las cuevas europeas constituyen figuras geométricas.

“Usamos esa comparación porque no tenemos una mejor. Pero eso condiciona la manera en que los miramos. Por ejemplo, deberíamos pensar que encontramos dibujos de animales y humanos, pero ¿qué falta? ¿Dónde está la naturaleza en todo lo que vemos pintado en las cuevas: es que nunca pintaron un árbol o un río, que son elementos muy importantes en la vida de una sociedad recolectora y cazadora?”

Así, la hipótesis es que estas figuras inexplicadas pueden referirse a cosas que no figuran en los dibujos de una manera obvia: una montaña, las estrellas, un arma…

No son formas abstractas, como sugiere un análisis perezoso, sino representaciones de ideas estandarizadas.

En su simpleza, los símbolos también se anotan otra cualidad: son democratizadores, dispara Von Petzinger.

“Dibujar un mamut o un caballo requiere de habilidades que pocos tienen, pero un cuadrado o un zigzag lo puede hacer cualquiera”.

Y al ser más accesibles, son mejores como herramienta de comunicación: una virtud a la que aspira cualquier lenguaje que se precie.

Pero la paleoantropóloga no se conforma con estas hipótesis.

¿Su próximo paso en busca de sentido para los misteriosos dibujos?

Incursionar, mediante robots submarinos, en las cuevas sumergidas e inexploradas de la costa de Cantabria, para buscar más signos, más trazos, que echen luz sobre cómo el hombre moderno aprendió a escribir.

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Muere Fidel Castro: las increíbles maneras en que EE.UU. intentó matarlo


– Desde rifles de alta potencia hasta pastillas envenenadas, pasando por bolígrafos tóxicos y contratación de personajes del bajo mundo. Esos fueron algunos de los métodos que contempló Estados Unidos para deshacerse de Fidel Castro, el líder de la revolución que acaba de morir en Cuba.

Durante décadas, los intentos de asesinato al líder cubano fueron objeto de innumerables análisis y especulaciones, hechos difíciles de comprobar que sin embargo sirvieron para agrandar su perfil y exacerbar las diferencias entre la isla y Washington.

Uno de los hombres que estuvo encargado de su seguridad, el exjefe de inteligencia Fabián Escalante, escribió un libro en el que detalla 634 maneras en que intentaron matarlo.

Y un documental británico de 2006, producido por Channel 4 y llamado “638 Ways to Kill Castro”, explicó casos que van desde “cigarros explosivos hasta mujeres fatales”. Así mismo analizó los motivos que pudieron haber tenido tanto la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) como algunos exiliados cubanos.

En Estados Unidos, uno de los documentos más importantes sobre el tema se enfoca específicamente en la primera etapa de gobierno de Castro.

Se trata de un informe de 1975 de un comité del Senado -el Comité Selecto para el Estudio de las Operaciones Gubernamentales Respecto a las Actividades de Inteligencia, más conocido como el Comité Church- que encontró “evidencias concretas de al menos ocho complots que involucraban a la CIA para asesinar a Fidel Castro entre 1960 y 1965”.

Entre los métodos que figuran en el documento están los mencionados arriba, aunque el comité aclara desde un comienzo que algunos de esos complots ni siquiera superaron la fase de “planeación y preparación”.

El informe, llamado “Supuestos complots de asesinato que involucran a líderes extranjeros”, también analiza en gran detalle hasta qué punto las autoridades estadounidenses autorizaron o sabían de estos planes, incluyendo varios presidentes del país.

¿Por qué?

141023162251_castro_fumando_habano_ob_624x351_gettyEn su libro “La Obsesión con Castro: Operaciones Encubiertas de Estados Unidos contra Cuba”, el periodista Don Bohning cuenta que con la llegada de Castro al poder, en el primer día de 1959, Estados Unidos comenzó a sentir la Guerra Fría demasiado cerca de su territorio.

“La Guerra Fría y la amenaza comunista que planteaba no podían verse más en la forma abstracta de un lugar lejano; estaban en la puerta de Estados Unidos“, escribe.

Como tal, “Estados Unidos recurrió a una desestabilización económica y política, propaganda, manipulación, sabotaje y y complots de asesinato para retirar” al entonces joven líder cubano.

Bohning, como casi todas las fuentes estadounidenses consultadas por BBC Mundo, apuntan al documento del comité del Senado para entender los planes estadounidenses.

El comité resalta que en un comienzo,la CIA no trató de asesinarlo sino de desestabilizarlo: pensó en sabotear sus discursos, llenar un estudio de televisión con químicos que producen efectos similares al LSD, impregnar sus cigarros de sustancias desorientadoras y hasta llenar sus zapatos con sales que desprenderían su barba.

Según el comité, en 1960 se registró el primer intento contra la vida de Castro patrocinado por la CIA.

Un cubano que se había ofrecido a ayudar a la CIA con inteligencia comentó que probablemente podría entrar en contacto con Raúl Castro, por lo que las autoridades estadounidenses contemplaron la posibilidad de “organizar un accidente” yofrecieron US$10.000 por el trabajo completado.

No obstante, poco después de que el cubano aceptara el caso, llegaron órdenes de abortarlo.

Ese primer intento no frenó a las autoridades a pensar en más detalle en cómo deshacerse de él.

Entre sus métodos incluyeron cigarros envenenados, un bolígrafo con una aguja hipodérmica casi invisible y el reclutamiento de “figuras del bajo mundo”.

Además, como es bien conocido, en abril de 1961, unos 1.500 exiliados cubanos entrenados y financiados por la CIA intentaron derrocar a Castro en la fallida invasión de Bahía de Cochinos.

Este hecho marcó fuertemente las relaciones posteriores entre los dos países y además, según Bohning, no terminó sino que intensificó los intentos estadounidenses para deshacerse de Castro.

Eso incluyó de manera particular lo que se conoció como la Operación Mangosta:un proyecto que, según consta en el informe del comité, fue aprobado por el presidente John F. Kennedy en un memorando para “ayudar a Cuba a derrocar al régimen comunista”. Éste culminó, según Bohning, con la resolución de la crisis de los misiles.

Cambio de enfoque

141023163441_presidentes_eeuu_asesinato_castro_ob_624x351_gettyBohning explica en su libro que tras la Operación Mangosta continuaron los intentos de derrocar a Castro, aunque el gobierno estadounidense estaba simultáneamente intentando, por otros canales, normalizar las relaciones bilaterales.

Pero agrega que todo se vio afectado repentinamente por el asesinato de Kennedy, en noviembre de 1963.

“Con la muerte de Kennedy y la toma de juramento de Lyndon Johnson, las actividades encubiertas comenzaron a languidecer”, escribe.

La administración de Johnson mostró poco entusiasmo y, según el autor, las actividades encubiertas concluyeron poco a poco a medida que la atención se centraba en otros eventos a nivel mundial, como la crisis en Vietnam.

Bohning explica que la confrontación directa con la Unión Soviética se volvió cada vez menos probable y Estados Unidos se dio cuenta de que estaba todavía lejos de lograr su objetivo de derrocar al régimen cubano.

Así mismo, el mencionado comité del Senado calificó el asesinato de “incompatible con los principios estadounidenses” y los medios y el público se volvieron menos tolerantes de esas actividades.

Finalmente, el presidente Gerald Ford firmó en 1977 una orden ejecutiva para prohibir que los empleados del gobierno participaran en asesinatos políticos.

Escalante, sin embargo, no cree que haya bajado el interés en derrocar a Fidel.

En el documental 638 formas para matar a Castro citalos números exactos de complots que, asegura, descubrieron sus agentes bajo cada presidente estadounidense:

  • 38 bajo Eisenhower
  • 42 bajo Kennedy
  • 72 bajo Johnson
  • 184 bajo Nixon
  • 64 bajo Carter
  • 197 bajo Reagan 16 bajo Bush padre
  • 21 bajo Clinton

Ninguno de ellos logró su cometido final y en muchos casos son difíciles de confirmar.

Como explica el mismo Bohning, “incluso ahora hay preguntas que deben ser respondidas, decisiones que deben ser explicadas, “hechos” que deben ser corregidos, lecciones que deben ser aprendidas e información que debe ser revelada sobre la guerra secreta contra Castro”.

“Puede que nunca se conozcan algunos detalles, pues no fueron puestos por escrito sino que se los llevaron a la tumba quienes estuvieron involucrados”.

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Así vivió Freddie Mercury sus últimos años


_92647095_gettyimages-585307989BBC MUNDO – Es una noche de noviembre de 1991. Freddie Mercury, cantante líder de la banda de rock Queen, se quedó dormido por un rato. Peter Freestone, sentado cerca de él, sostiene su mano. Hasta hacía unas horas, él era de los pocos que estaban conscientes de su enfermedad.

“Cuando empecé a trabajar como su asistente, él solía salir todas las noches porque la vida es para vivirla, ya sabes. Nunca sabes cuándo va a terminar”, dijo Freestone a la periodista de la BBC Lucy Williamson.

Freestone, su asistente personal por doce años, vio a Mercury ascender hasta la cima del éxito artístico. Pero ya en 1991, lo observaba luchar en privado para esconder los signos de una devastadora enfermedad.

“Recuerdo cuando me lo dijo en 1987. Dijo que tenía sida y que eso era todo: ‘No volveremos a tratar el tema'”.

Él quería que la gente escuchara su música sin pensar que estaba padeciendo una enfermedad mortal, según explicó Freestone.

“Esta es una de las razones por las que se lo guardó para sí. Incluso, su familia no supo los detalles hasta el último año de su vida. La banda lo supo, creo, en1990“, comenta.

“Si miramos atrás, recordaremos que la enfermedad no tenía ni siquiera un nombre antes de 1984. Cundo supo que estaba enfermo, solo uno de sus amigos cercanos había muerto de sida”.

Freddie Mercury era abiertamente bisexual,y cuando el VIH comenzó a propagarse entre la comunidad gay de Londres se había muy poco sobre el tema.

En aquellos días, el tratamiento era suministrado tardíamente. A menudo resultaba inefectivo.

_92647130_gettyimages-85053556Sus familiares y amigos supieron la verdad cuando el sistema inmune de Mercury ya estaba mostrando señales de colapso, relata Freestone.

Durante los últimos meses, tuvo insertado un catéter venoso central porque recibía medicamentos por vía intravenosa tres veces al día.

“En lugar de ir al hospital, Joe Fanelli (el chef de Freddie Mercury) y yo aprendimos cómo suministrarle las medicinas. Nos convertimos también en sus enfermeros”.

“Nunca se deprimió por su padecimiento”, señala Freestone.

“Para él era un hecho. No tenía sentido perder tiempo tratando de pensar cómo se contagió, dónde o cuándo”.

_92647166_gettyimages-121710929Aunque en octubre de 1989 los doctores aconsejaron a Freestone estar preparado, porque probablemente el cantante no estaría vivo para las Navidades, Mercury se mantuvo con vida dos años más.

Durante el último año, “no mostraba la energía que solía tener”. Según se seguía debilitando, era más difícil aparentar que todo estaba bien.

Sin embargo, “se las arregló para grabar cuatro pistas completas para la banda. Quería dejar tanta música como fuera posible, con la cual pudieran trabajar después de que él se retirara”.

Finalmente, justo unas pocas horas antes de morir, tomó la decisión de hacer una declaración pública.

“Está bien, todo el planeta lo sospechaba pero muy poca gente sabía con certeza que él tenía sida”, expresa Freestone.

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“A partir de las enormes conjeturas que han aparecido en la prensa durante las dos últimas semanas, deseo confirmar que soy VIH positivo y tengo sida. Creo que ha sido correcto no publicar esta información hasta ahora para proteger la privacidadde quienes me rodean. Sin embargo, ha llegado el momento de que mis amigos y mis fans de todo el mundo sepan la verdad. Espero que todos se unan a mis doctores y a todos los demás en el mundo que luchan contra esta terrible enfermedad. Mi intimidad siempre ha sido algo especial para mí y soy famoso por conceder pocas entrevistas. Por favor, comprendan que esto seguirá siendo así”.

Freddie Mercury, noviembre de 1991

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“De cualquier manera, él sabía que cuando muriera se iba a conocer públicamente”, confiesa Freestone.

“Lo último que él hubiera querido es que se pensara: ‘Freddie Mercury murió con un oscuro y sucio secreto’. Entonces, creyó que de esta manera podría ayudar a otras personas: reconociendo públicamente que tenía sida, que era algo que podía afectar a cualquiera en el mundo”.

Según Freeston, fue 48 horas antes de morir que Mercury escribió esta declaración en la que hace pública su enfermedad. “Él no sabía, nadie podía saber, que se iba a morir el domingo”, cuenta.

“El viernes tuvo la suficiente compostura de hablar con Jim Beach, el manager deQueen, por cuatro o cinco horas para ponerse de acuerdo en el vocabulario que usaría en esos dos o tres pequeños párrafos. Él quería que fueran exactamente perfectos”.

_92647134_gettyimages-75446589Esa noche Freestone lo atendió por última vez.

“Durante la última semana de su vida hubo alguien con él constantemente durante las 24 horas del día”.

Tres personas se turnaban para pasar la noche cuidándolo.

El viernes en la noche era el turno de Freestone. “Él estaba acostado y yo solo me senté a su lado y sostuve su mano“.

“Se quedaba dormido y se despertaba, una y otra vez. Yo solo sostenía su mano para que él supiera que había alguien acompañándolo, que no estaba solo”, relata.

“Una de las últimas cosas que me dijo (y es una de esas cosas en las que pensaré por el resto de mi vida) fue ‘gracias‘. No sé si me dijo gracias solo por estar con él esa noche o por los 12 años anteriores”.

“No lo sé y nunca lo sabré”.

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Hace 98 años se dio fin a la Primera Guerra Mundial


mariscal-foch-ministro-erzberger-armisticio_tinima20141110_0262_20YVKE Mundial/ Medios – A la hora 11 del 11 del mes 11 de 1918, la Gran Guerra terminó. A esa hora entró en vigor el armisticio firmado horas antes, a las 5 de la mañana, cuando Alemania, consciente de que sufriría una invasión inminente, claudicó ante los Aliados y firmó la paz en un vagón de ferrocarril a las afueras de Compiegne, en Francia.
El armisticio de 1918 fue firmado por el mariscal francés Ferdinand Foch y el ministro de Estado alemán Matthias Erzberger en el vagón 2419-D de la Société des Wagons-Lits.
Hasta el lugar de la firma llegaron los representantes alemanes en un tren que había sido preparado a mala idea. Entre los vagones del convoy se había incluído el vagón-salón del emperador Napoleón III. Se trataba de una callada venganza a la francesa de la vergonzosa derrota en la batalla de Sedan (1870), en la que fue capturado Napoleón III y que supuso la derrota gala en la Guerra franco-prusiana.
El vagón de la firma del armisticio de 1918 tuvo más protagonismo, ya que fue posteriomente reclamado por Hitler el 22 de junio de 1940, para que allí mismo los franceses firmaran su rendición en la Segunda Guerra Mundial, en el lugar de Compiegne. Después, el vagón se lo llevaron las SS de Hitler y lo destruyeron.
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Qué es el mecanismo de Anticitera y por qué es el objeto más misterioso de la historia de tecnología


_90074355_item-2-promoBBC MUNDO –  De no haber sido por una tormenta en la rocosa isla griega de Anticitera hace poco más de un siglo, uno de los objetos más desconcertantes y complejos del mundo antiguo quizás no habría sido descubierto jamás.

Tras refugiarse en la isla, un equipo de buscadores de esponjas marinas decidieron ver si tenían suerte bajo esas aguas.

Se toparon en cambio con los restos de una galera romana que había naufragado en medio de otra tormenta hacía 2.000 años, cuando el Imperio romano empezó a conquistar las colonias griegas en el Mediterráneo.

En la arena del fondo del mar estaba el cúmulo más grande de tesoros griegos que se haya encontrado jamás.

Entre las hermosas estatuas de cobre y mármol estaba el objeto más intrigante de la historia de la tecnología.

Es de bronce corroído, no más grande que una laptop moderna, hecha hace 2.000 años en la antigua Grecia.

Se le conoce como el mecanismo de Anticitera. Y resultó ser una máquina del futuro.

“Si no lo hubieran descubierto en 1900, nadie se habría imaginado, ni siquiera creído, que algo así existía… ¡es tan sofisticado!”, le dice a la BBC el matemático Tony Freeth.

Increíble

_90074359_marcas-en-escombro¡Imagínate: alguien, en algún lugar de la antigua Grecia, hizo una computadora mecánica!“, exclama el físico griego Yanis Bitzakis quien, como Freeth, es parte del equipo internacional de investigación del asombroso artefacto.

“Es un mecanismo de una genialidad realmente sorprendente”, añade Freeth.

No están exagerando.

Tuvieron que pasar unos 1.500 años antes de que algo que se aproximara al mecanismo de Anticitera volviera a aparecer, en la forma de los primeros relojes mecánicos astronómicos, en Europa.

Sin embargo, éstas son las conclusiones; entender qué era el misterioso objeto tomó tiempo, conocimientos y esfuerzo.

Imposiblemente adelantado a su tiempo

_90074364_127Uno de los problemas era su anacronismo.

El primero en examinar en detalle los 82 fragmentos recuperados fue el físico inglés y padre de la cienciometría Derek J. de Solla Price.

Empezó en los años 50 y en 1971, junto con el físico nuclear griego Charalampos Karakalos, tomó imágenes con rayos X y rayos gamma de las piezas.

Descubrieron que había 27 ruedas de engranaje adentro, y que era tremendamente complejo.

Los expertos habían logrado fechar con considerable precisión algunas de las otras piezas encontradas entre el año 70 a.C. y 50 a.C.

Pero un objeto tan extraordinario no podía datar de esa época. Quizás era mucho más moderno y sólo por casualidad había caído en el mismo sitio, pensaban varios.

127 y 235 dientes

Price adivinó que contar los dientes en cada rueda podía dar alguna pista sobre la función de la máquina.

Con imágenes bidimensionales, las ruedas se superponían, lo que dificultaba la tarea, pero logró establecer dos números: 127 y 235.

Esos dos números eran muy importantes en la Grecia antigua“, señala el astrónomo Mike Edmunds.

¿Sería posible que los estuvieran usando para seguir el movimiento de la Luna?

La idea era revolucionaria y tan avanzada que Price dudó de la autenticidad del objeto.

“Si los científicos griegos antiguos podían producir estos sistemas de engranaje hace dos milenios, toda la historia de la tecnología de Occidente tendría que reescribirse“, resalta Freeth.

¿Lograron mecanizar sus conocimientos?

_90074889_354La Grecia de hace dos milenios es una de las culturas más creativas que hayan existido jamás, así que no estaba en tela de juicio cuán magnífico fue su desarrollo en todos los campos, incluso en astronomía, considerada entonces como una rama de las matemáticas.

Sabían cómo se movían los cuerpos celestiales en el espacio, podían calcular sus distancias y conocían la geometría de sus órbitas.

¿Habrían sido capaces de meter astronomía y matemáticas complejas en un artilugio y programarlo para que siguiera el movimiento de la Luna?

El número 235 que había encontrado Price era la clave del mecanismo para computar los ciclos de la Luna.

“Los griegos sabían que de una nueva Luna a la siguiente pasaban en promedio 29,5 días. Pero eso era problemático para su calendario de 12 meses en el año, porque 12 x 29,5 = 354 días, 11 días menos de lo necesario””, le explica a la BBC Alexander Jones, historiador de astronomía antigua.

El año natural, con las estaciones, y el año calendario perderían la sincronía“.

No obstante, también sabían que 19 años solares son casi exactamente 235 meses lunares, un ciclo cuyo nombre es metónico.

“Eso significa que si tienes un ciclo de 19 años, a largo plazo tu calendario va a estar en perfecta sintonía con la estaciones”.

Como confirmándolo, en uno de los fragmentos del mecanismo de Anticitera encontraron el ciclo metónico.

Revoluciones

_90074357_fondo-del-marGracias a los dientes de las ruedas de engranaje, el mecanismo empezó a revelar sus secretos.

Las fases de la Luna eran inmensamente útiles en esa época.

De acuerdo a ellas se determinaba cuándo sembrar, cuál era la estrategia en la batalla, qué día eran las fiestas religiosas, en qué momento pagar las deudas o si podían hacer viajes nocturnos.

El otro número, 127, le sirvió a Price para entender otra función relacionada con nuestro satélite natural: el aparato también mostraba las revoluciones de la Luna alrededor de la Tierra.

Tras 20 años de intensa investigación, Price concluyó que ya había resuelto el acertijo.

Sin embargo, quedaban piezas del rompecabezas por encajar.

El futuro 223

_90074893_babilonioEl siguiente paso requirió de tecnología hecha a la medida. Y un equipo internacional de expertos dedicado a investigar el mecanismo de Anticitera.

El equipo logró convencer a Roger Hadland, ingeniero de rayos X, de que diseñara y llevara al Museo Arqueológico Nacional en Atenas una máquina especial para hacer imágenes tridimensionales del mecanismo.

Y, valiéndose de otro aparato que realzó los escritos que cubren buena parte de los fragmentos, los investigadores encontraron una referencia a los engranajes y a otro número clave: 223.

Tres siglos antes de la edad de oro de de Atenas, los antiguos astrónomos babilonios descubrieron que 223 lunas tras un eclipse (18 años y 11 días, conocido como un ciclo de saros), la Luna y la Tierra vuelven a la misma posición de manera que probablemente se producirá otro parecido.

“Cuando había un eclipse lunar, el rey babilonio dimitía y un substituto asumía el mando, de manera que los malos augurios fueran para él. Luego lo mataban y el rey volvía a asumir su posición”, cuenta John Steele, experto en Babilonia del Museo Británico.

Y resulta que 223 era el número de otra de las ruedas del artilugio.

_90074896_mecanismo-lunaEl mecanismo de Anticitera podía ver el futuro… podía predecir eclipses.

No sólo el día, sino la hora, la dirección en la que la sombra cruzaría y el color del que se iba a ver la Luna.

Todo dependía de la Luna

Como si eso no fuera suficientemente asombroso, descubrieron otra maravilla.

El ciclo de saros dependía del patrón del movimiento de la Luna y “nada sobre la Luna es sencillo“, declara Freeth.

“No sólo su órbita es elíptica -de manera que viaja más rápido cuando está más cerca de la Tierra-, sino que esa elipse también rota lentamente, en un período de 9 años”.

¿Podía el mecanismo de Anticitera rastrear ese sendero fluctuante de la Luna?

Efectivamente, podía: dos ruedas de engranaje más pequeñas, una de ellas con una pinza para regular la velocidad de rotación, replicaban con precisión el tiempo que se demora la Luna en orbitar, mientras que otra, con 26 dientes y medio compensaba por el desplazamiento de la órbita.

Y, por si fuera poco, al examinar lo que queda de la parte frontal del aparato, el equipo de expertos concluyó que solía tener un planetario como lo entendían en ese momento: con la Tierra en el centro y cinco planetas girando a su alrededor.

Era una idea extraordinaria: tomar teorías científicas de la época y mecanizarlas para ver que pasaría días, meses y muchas décadas después“, subraya el matemático.

Un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma

_90074895_eclipses-timing“Esencialmente fue la primera vez que la raza humana creó una computadora”, añade Freeth.

“Es verdaderamente increíble que un científico de esa época descubrió cómo usar ruedas de engranaje de bronce para rastrear los complejos movimientos de la Luna y los planetas”.

Pero… ¿quién fue?

Nuevamente, exploraron lo que nos quedó del fabuloso artilugio para buscar la respuesta.

Una pista estaba en otra de sus funciones.

El mecanismo de Anticitera predecía además la fecha exacta de los Juegos Panhelénicos: los Juegos de Olimpia, los Juegos Píticos, los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos.

_90074898_juegos-meneosLo curioso es que, aunque los Juegos de Olimpia eran los más prestigiosos, los Ístmicos, en Corinto, aparecen en letras mucho más grandes.

Además, los expertos ya habían notado que los nombres de los meses que aparecían en otra rueda eran corintios.

La evidencia apuntaba a que el diseñador era un corintio y que vivía en la colonia más rica gobernada por esa ciudad: Siracusa.

Y Siracusa era el hogar del más brillante de los matemáticos e ingenieros griegos: Arquímedes.

Nada más y nada menos que quizás el científico más importante de la Antigüedad clásica, el hombre que había determinado la distancia a la Luna, encontrado cómo calcular el volumen de una esfera y de ese número fundamental π; que había asegurado que con una palanca movería el mundo y tanto más.

“Sólo un matemático tan brillante como Arquímedes podría haber diseñado el mecanismo de Anticitera”, opina Freeth.

Lo cierto es que Arquímedes estaba en Siracusa cuando los romanos llegaron a conquistarla y que el general Marco Claudio Marcelo ordenó que no lo mataran, pero un soldado lo hizo.

Siracusa fue saqueada y sus tesoros enviados a Roma. El general Marcelo sólo se llevó dos piezas consigo, ambas -dijo- eran de Arquímedes.

_90075436_untitled-34El equipo de investigación piensa que eran versiones anteriores del mecanismo.

Un indicio se encuentra en una descripción que escribió el formidable orador Cicero de una de las máquinas de Arquímedes que vio en la casa del nieto del general Marcelo.

Arquímedes encontró la manera de representar con precisión en un sólo aparato los variados y divergentes movimientos de los cinco planetas con sus distintas velocidades, de manera que el mismo eclipse ocurre en el globo que en la realidad“.

¿Qué pasó con la brillante tecnología griega que produjo la primera computadora?

¿Por qué no se desarrolló? ¿Por qué se perdió?

Como tantas otras cosas, con la caída de los griegos y luego los romanos, los conocimientos “emigraron” hacia el oriente, donde los bizantinos los guardaron por un tiempo y luego pasaron a los eruditos árabes.

El segundo artilugio con engranajes de bronce más antiguo que se conoce es del siglo V e inscripciones en árabe.

_90075441_armado-una-caraY en el siglo XIII los moros llevaron esos conocimientos de vuelta a Europa.

Investigaciones previas establecieron que el mecanismo estaba metido en una caja de madera, que no sobrevivió el paso del tiempo.

Una caja que contenía todo el conocimiento del mundo, el tiempo, el espacio y el Universo.

Es un poco intimidante darse cuenta de que justo antes de la caída de su gran civilización, los antiguos griegos habían llegado tan cerca a nuestra era, no sólo en su pensamiento sino también en su tecnología científica“, dijo Derek J. de Solla Price.

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