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El canal bajo una tumba maya que lleva al ‘inframundo’


1334656CIUDAD DE MÉXICO (elinformador).- El hallazgo de un complejo sistema de canales bajo la cámara mortuoria del señor Pakal II, en el Templo de las Inscripciones de Palenque, el edificio más importante de esa zona arqueológica mexicana, cambia la teoría original sobre la construcción de esa pirámide, aseguró hoy el arqueólogo Arnoldo González Cruz.

El titular del Proyecto Arqueológico Palenque (Chiapas) explicó a Notimex, tras una conferencia de prensa a la que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) convocó con carácter de urgente, que por ubicarse bajo el espacio mortuorio más importante de todo Mesoamérica, ese sistema de canales de agua representa un hallazgo que varía la historia.

El contexto indica que entre el ajuar con que fue ataviado Pakal “El Grande” al llegar su muerte hace mil 333 años, se encontraba un par de orejeras con epígrafe que narra cómo, para ser recibido por el dios del inframundo, el difunto debía sumergirse en el agua del dios Chaac. Hasta hoy, la tumba descubierta en 1952 poco había revelado adicionalmente.

El especialista comentó que con el reciente hallazgo de un sistema de canales en el subsuelo del Templo de las Inscripciones, mismo que también corre bajo la cámara funeraria del gobernante palencano, esta metáfora podría tener una interpretación mucho más compleja, dando nuevos datos sobre la construcción y el uso de esa gran pirámide.

Por su cercanía a la cámara funeraria, a 1.70 metros por debajo del umbral de su pared norte, este sistema hidráulico posiblemente reproducía de manera simbólica el sinuoso camino que condujera a K’nich Janaab’ Pakal a las aguas del inframundo. El hallazgo cambia la tesis del arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier hasta ahora sostenida como buena.

Esa tesis señala que la cámara funeraria de Pakal II, la cual descubrió Ruz en 1952, sería el punto de partida de los nueve cuerpos que componen el Templo de las Inscripciones. Ahora la evidencia sustenta que su centro debió estar dado por la clara existencia de un manantial del que aún queda una compleja red de canales, de acuerdo con el hallazgo.

Esa red, dispuesta a diferentes niveles y orientaciones, debió ser diseñada mucho antes que se proyectara la pirámide misma, en las primeras décadas del siglo VII. El origen de esta corriente de agua, la cual aún fluye por el canal principal, fue punto de partida desde el cual se erigió el edificio y cuyo fin era asociar a Pakal II, gran señor de Palenque, con estos acuíferos.

K’nich Janaab’ Pakal fue el sabio que proyectó este plan arquitectónico, y fue durante su reinado (615-683 d.C.) cuando comenzó la construcción del Templo de las Inscripciones, una edificación funeraria que concluyó su primogénito, K’nich Kan B’ahlam, en el lapso que duró en el trono de Lakamha’ (“Lugar de las Grandes Aguas”), nombre original de la ciudad maya, entre los años 683 y 702.

En el acto, el investigador del INAH, quien descubrió en 1994 el sarcófago de la Reina Roja, explicó que el descubrimiento se dio como un hecho fortuito dentro de los trabajos de conservación arquitectónica del mismo, al realizar una serie de pozos de sondeo al pie de su fachada principal, a fin de ubicar el desplante de la escalinata y las alfardas que la limitan.

Esas labores determinaron que tales elementos arquitectónicos se asientan sobre la roca madre. “Sin embargo, al excavar se observó que presenta un corte en su parte central y una serie de rellenos. El primero, al pie de la escalinata, con grandes rocas amarradas con arcilla que aparentaban un piso y luego, otro estrato de piedras muy gruesas, asentadas y unidas también con barro.

La tercera y cuarta capa guardaron semejanza con las anteriores. “Que estas piedras estén niveladas y ajustadas, prolongándose bajo el primer escalón del templo y que el ancho del corte coincida con el de la pared norte de la cámara confirma que los cuatro estratos de piedra al pie del templo se ajustan en número y características a los descubiertos bajo la cámara funeraria a través de los cárcamos que se localizan en su parte norte”.

El canal, detalló el arqueólogo, está construido mediante hileras horizontales de grandes piedras talladas, unidas con rajuelas y arcilla plástica. Estas piedras están cubiertas con otras de mayor tamaño dispuestas en forma paralela a modo de techumbre. El conducto es casi cuadrado (50 x 40 cm), su piso es de roca tallada y tiene una longitud aproximada de 17 metros.

Subrayó que al momento de su descubrimiento se observó que el agua aún sigue su curso.

“El sistema hidráulico tiene dirección norte-sur, lo que permite drenar el Templo de las Inscripciones, a 2.70 metros de profundidad, hacia la plaza que está frente a él, en sentido noroeste. Al sur, bajo el edificio, el canal principal sigue una línea recta que se ensancha hasta llegar a nueve metros.

El canal principal se prolonga cinco metros más pero debido a lo estrecho que se vuelve en ese punto fue imposible determinar su origen, refirió el investigador.

La exploración del sistema hidráulico se hizo con cámaras de video adaptadas a un par de pequeños vehículos, con la ayuda del arqueólogo Miguel Angel Vázquez y del trabajador Hernán Peñate.

Lamentablemente de momento, “a falta de una tecnología que permita un reconocimiento minucioso, se desconoce el origen del sistema de canales, aunque es posible que el conducto principal desemboque al norte, donde se ubican las estructuras arquitectónicas del denominado Grupo J, y que parte de sus aguas alimenten al arroyo Bernasconi, dijo.

Para Arnoldo González, estos hallazgos generan más preguntas que respuestas porque así es toda investigación arqueológica, lo cual le emociona sobremanera. “Por ello espero continuar la exploración con medios tecnológicos, como el georradar, que confirmen la existencia de éstos o inclusive más canales y conocer mejor su origen y configuración”.

A pesar que el Templo de las Inscripciones y la cámara funeraria de K’nich Janaab’ Pakal, “Escudo Ave-Janaab’ de Rostro Solar”, han sido estudiados desde la mitad del siglo XX, el descubrimiento de este sistema hidráulico muestra que la investigación sobre la edificación más representativa de esta zona arqueológica de Chiapas, parte ahora de nuevos datos y descubrimientos.

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