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The Candy Project: En busca de la importancia cultural de las chucherías


chuces--575x323SAN SEBASTIÁN (Reuters) – El proyecto de investigación The Candy Project busca rescatar la memoria de la chucherías, trazar su evolución histórica y elaborar un mapa mundial que permita observar el valor y la diversidad de este tipo de dulces o alimentos que se da a los niños como premio de forma universal.

La idea (thecandyproject.org/), ya en marcha, surge del restaurante guipuzcoano Mugaritz y de su cocinero, Andoni Luis Aduriz -que tiene dos estrellas Michelín- y del sociólogo de la Universidad del País Vasco Iñaki Martínez de Albéniz.

Ambos coinciden en la relevancia de las chucherías, “aunque socialmente no se le conceda ninguna”. Pretenden con este estudio “invertir el estigma que existe” sobre este tipo de alimento y utilizarlo para crear una nueva cultura de la alimentación, dijo a Reuters Martínez de Albéniz.

El chef y el sociólogo han conseguido involucrar en torno a su proyecto a los más de 150 centros de Slow Food (organización que surge como réplica al Fast Food) que existen en el mundo, y a la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Polenza, y han puesto en marcha una encuesta entre profesionales de la alimentación de diferentes países que les permitirá conocer el uso que se da a estos pequeños bocados en diferentes puntos del planeta.

El prestigioso chef lleva muchos años viajando, “pisando mercados” y buscando nuevos sabores y texturas para su restaurante Mugaritz. “Y ahí, viajando, vimos cómo los caramelos, nuestras chuches, mantenían rasgos que eran propios de la cultura donde estábamos”, dijo a Reuters.

Como muestra citó los caramelos picantes de México o las chucherías con sabor a pescado fermentado o fruta “de sabor inaceptable para nostros” de algunos lugares de Asia.

Aduriz dijo que en nuestro entorno las chucherías ya presentan características globales, igual que ocurre en la sociedad en general, y en el mercado se puede encontrar chuches “funcionales” que se venden en farmacias, chuches de “comercio justo” e incluso dulces “ecológicos”.

Pero aún dentro dentro de esa globalidad, el cocinero dijo que los dulces son diferentes y evidencian su procedencia y la idiosincrasia del país. Ocurre en EEUU “donde puedes encontrar ositos de azúcar de 5 kilos”, o en Japón, país en el que se comercializan golosinas “con un nivel de sofisticación que no vas a encontrar en ningún otro lugar del mundo”.

“CHUCHEDIVERSIDAD”

Martínez Albeniz se encargará de coordinar la dimensión sociológica del proyecto está convencido de que la práctica de obsequiar a los niños con algún tipo de alimento es universal, aunque falta por conocer los rituales de cada lugar y lo que él denomina la “chuchediversidad”.

“Nuestra intención es hacer un mapa mundial de las chucherías, involucrar a más gente, y no sólo quedarnos en la generación de conocimiento sino llegar a una dimensión más de intervención social, y pensar, concienciar y experimentar con chucherías que sean nutricionalmente sostenibles”, dijo.

Porque en su origen las chucherías eran utilizadas por su valor nutricional y fue después cuando se convirtieron en una herramienta para premiar o alabar la actitud de un niño.

“Con el tiempo -aseguran los promotores de The Candy Project- las chucherías van perdiendo su utilidad social y el contexto ceremonial y ya son consumidos convulsivamente en todas las circunstancias y ocasiones en las diferentes culturas”, dijo.

Los responsables del proyecto dijeron que las chucherías son también el punto de entrada del niño en el mundo de la economía, el lugar donde gestiona sus primeros dineros, y también la formación de su gusto que configurará en parte sus futuros hábitos alimenticios.

Unos hábitos que revelan, como se cita por ejemplo en el estudio Aladino sobre alimentación infantil en España, el exceso de sobrepeso y el incremento de la obesidad infantil.

Aunque The Candy Project quiere ir más allá de los aspectos nutricionales de las chucherías para darle un nuevo enfoque y centrarse en otras dimensiones como la de la formación del gusto en las primeras etapas de la vida.

“Yo no conozco ningún estudio que haga un paralelismo real entre los chuches y la obesidad infantil, pero todos sabemos que en el fondo la obesidad infantil está asociada a unos hábitos de vida”, explicó Aduriz.

“¿No podría ser acaso la chuche el instrumento ideal para generar un movimiento de alimentación plena de valores?”, se preguntan Aduriz y Martínez de Albéniz, algo que esperan revelar cuando su investigación finalice.

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