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El juego ‘on-line’ es ya la segunda causa de tratamiento por ludopatía en España


fotonoticia_20140908140608_644(EUROPA PRESS) – El juego ‘on-line’ se ha disparado en España en los últimos años, principalmente apuestas o poker, y con ello el aumento de conductas problemáticas o adictivas, hasta el punto de que se ha convertido ya en el segundo motivo de tratamiento por ludopatía, solo por detrás de las máquinas tragaperras.

Así se desprende de los datos recabados por la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), que ha presentado una campaña en centros educativos de toda España para prevenir entre los jóvenes este tipo de adicciones o las derivadas del uso cada vez más frecuente de las nuevas tecnologías y las redes sociales.

A partir de 2011, año en que el Gobierno reguló el juego ‘on-line’, han proliferado las páginas dedicadas a esta actividad y también su consumo, superando ya en usuarios y en gasto a otros juegos que pueden generar adicción como los casinos y situándose al nivel de las loterías convencionales.

El problema, según ha reconocido el delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, es que se estima que entre el 1,5 y 2 por ciento de quienes participan en algún juego ‘on-line’ pueden acabar haciendo un uso patológico del mismo.

De hecho, un estudio realizado en febrero de este mismo año por FEJAR ha revelado que, aunque la mayoría de jugadores en rehabilitación presentaban una adicción a las máquinas tragaperras, el segundo motivo de tratamiento son las adicciones al juego ‘on-line’.

“En un año y poco ha superado en gasto y gravedad a otros juegos”, ha asegurado Mariano Choliz, profesor de Psicología de la Universidad de Valencia, que admite que su éxito y su peligro radica en que “la respuesta y la recompensa es inmediata, como con las máquinas tragaperras, y además está muy accesible”. “No hace falta ir al casino, se puede jugar desde casa o a través del teléfono móvil”, ha apuntado.

Asimismo, en otros estudios se ha observado que la tasa de adictividad con el juego ‘on-line’ es mayor que con juegos convencionales, de modo que se estima que más del 30 por ciento de los usuarios de tragaperras ‘on-line’ llegan a desarrollar algún tipo de adicción al juego.

ADICTOS EN APENAS DOS AÑOS
El presidente de FEJAR, Máximo Enrique Gutiérrez, ha alertado de que en estos casos se ha observado también una mayor rapidez en el desarrollo de la adicción. Mientras que la mayoría de ludópatas suelen tardar entre 6 y 8 años en desarrollar este trastorno, con el juego ‘on-line’ se están viendo adicciones “después de uno o dos años jugando”.

Y el perfil del jugador es “mucho más joven que el de otras ludopatías”, ya que están atendiendo a pacientes “de apenas 20 años”, reconoce Gutiérrez.

El presidente de FEJAR ha defendido que por el momento los filtros legales para evitar que los menores se inicien en este tipo de juegos “están funcionando”, pero avisa de que hay páginas ilegales que pueden favorecer su iniciación.

Asimismo, asegura que el uso de las nuevas tecnologías favorece también conductas adictivas y han alertado de los peligros de un uso cada vez más precoz de teléfonos móviles, tabletas, Internet y redes sociales entre los jóvenes.

SANIDAD ESTUDIARÁ SU CONSUMO EN ADOLESCENTES
Por su parte, el delegado del Plan Nacional sobre Drogas, cuyo departamento depende del Ministerio de Sanidad, ha avanzado que en la próxima ‘Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias’ (Estudes) que ya está en marcha se va a incorporar un apartado específico sobre juego ‘on-line’ para conocer el uso que hacen de él los jóvenes españoles.

Asimismo, ha reconocido que todavía es pronto para detectar conductas adictivas en el uso de las nuevas tecnologías, que todavía son minoritarias, pero sí que pueden hablarse de uso “inadecuado o de riesgo” que “podría con el tiempo derivar en una adicción”.

Para detectarlas, anima a los padres a estar atentos ante cualquier circunstancia que lleva a un aislamiento del menor y a un menor contacto con sus pares y su familia; si se detecta una “clara ocultación” en su actividad –“si detectamos que pueden estar enganchados a Internet a altas horas de la madrugada”, ha citado como ejemplo–; si se produce angustia por tener que abandonar la actividad que se esté realizando, o cuando se percibe un deterioro del rendimiento escolar.

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