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En la montaña de la vida…

Publicado en Opinion, Pensamientos, Relatos el mayo 1, 2012 por mediosiglo1955

Se despierta temprano, como generalmente lo hace.

Por mas que trate no puede evitar el estar arriba apenas la barrera del tiempo supere las 7.30 am.

Alguna vez se pregunto si eso sucedía por alguna razón en especial, pero no busco respuesta (no tenia ganas de distraerse pensando en nimiedades).

Se levantó lentamente disfrutando no solo del día sino de un día más. A su manera agradecía a “Alguien” el haberle permitido saborear un día mas.

No era mayor (ni viejo), tan solo adulto que había sufrido varias guerras (y sin disparar armas, sino sentimientos).

Se calzo sus zapatos de vida, se vistió cómodamente para disfrutar todas y cada una de las horas que se le vendrían encima.

Estaba consiente que esas horas acumularían experiencias, años atrás se había propuesto (y logrado) vivir bien, en armonía consigo mismo y disfrutar estos días que le otorgaba el tiempo. Ya había llegado a la cúspide de la montaña de la vida, plantó el banderín con su nombre y la leyenda que decía solamente “gracias “. Quedandose alli un buen tiempo disfruto de las mieles del presente, admiraba su pasado y su esfuerzo (¿y porque no?: su suerte) de vivir ese instante. Echando una mirada al horizonte observaba las nubes del futuro que si bien no dejaba ver el sol de la fortuna, tampoco se veían cargadas de aguas del fracaso.

Ese momento duro lo que duro…y luego comenzó a bajar lentamente mirando bien donde posar los pies para no caer. No por el temor a no poder levantarse, sino por “no caer”.

Mientras iba bajando su sabiduría y experiencia se acumulaba como consecuencia de los acontecimientos imprevisibles, aires de desesperanza, vientos de problemas, perdida de amores y amigos, más un sinfín de variedades que trae la vida que no se miden por sabores o colores, pesos y distancias, sino por intensidades.

Pero ya estaba mentalizado, todo lo que tenga que suceder, pues sucederá y si se evita es porque debe evitarse, por eso trataba de compaginar los latidos del corazón con los pensamientos de la mente.

Hoy disfrutaría de un día más y así lo tenía planeado hacer todos y cada uno de los pasos que tuviera que dar hasta llegar a la base de la montaña, donde descansaría y dejaría todo en manos del destino.

Pensó: “…la vida no me trato ni mal, ni bien, aunque no le he sido indiferente. Estoy seguro que se fijó en mí. Eso es suficiente”.

Fue así que se dejo absorber por el día, somatizándose con los tiempos y los momentos, sin dejar de ser el.

mediosiglo1955

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Habia una vez una idea…

Publicado en Opinion, Pensamientos, Relatos con etiquetas el abril 20, 2012 por mediosiglo1955

Había una vez una idea.

Pequeña ésta, nació de la nada y empezó a crecer poco a poco.

Era sana de origen. Al ser tan reciente y fresca no estaba contaminada con ningún agente externo.

Pues en la medida que caminaba por su mundo (la tierra de los pensamientos), fue tomando conocimientos que la hicieron cada día más fuerte y precisa.

A la vera del camino, reposaban algunos “sueños”, quienes al ver a la “idea” tan reciente en su andar se acercaron a ella dándole una ilusión halagüeña a su futuro mediato.

La idea tejió muchas esperanzas sobre como vivir la realidad de su iniciativa elaborando una serie de imágenes de fantasía que incorporo a su punto de partida.

Un poco mas adelante pensando en su futuro tropezó con la “desesperación”, esta al verla tan fija e ilusionada le conmina a empezar a disfrutar de su plan.

La “idea” aceleró los tiempos y avanzo a pasos grandes hacia su concreción.

Era tal la urgencia que le impuso la “desesperación”, que no vio que en uno de los recodos del camino antes de la salida, estaban la “precaución” y la “realidad”, que trataron de hacerle entender que aún debía tomar un tiempo necesario para salir y enfrentar la verdad efectiva de la practicidad.

Pero la “idea” no quiso perder más tiempo, tan frágil era su conocimiento y elaboración, que ante el primer atisbo de un problema empezó a resquebrajarse.

Cual un camino que se bifurca, así se desdobló, y creo su contrapartida la “duda”.

Fue como la “duda”, astuta consejera del “temor”, fue fagocitando el esquema que había formado la “idea” (para subsistir y vivir en el mundo real), remplazándola de manera inmediata.

La “idea” se sintió desvanecer, y poco a poco desaparecer y hasta hoy su alma (el recuerdo) revolotea por la tierra de los pensamientos, quizás reprochándose no haber constatado la opinión de todos los componentes que hacen que una Idea se transforme en realidad tangente (constante y sonante), firme en su propósito y completa en su base.

A veces no todas las ideas son firmes, aunque sean buenas.

En fin…

mediosiglo1955

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El no se fijó…

Publicado en Pensamientos, Relatos el abril 19, 2012 por mediosiglo1955

Cuando estaba en la calle gustaba de ver pasar la vida.

Todo lo que le rodeaba era de interés, escuchaba y olía a cada paso que daba.

Sus ojos trataban de abarcar todo, sus oídos le daban la música y el olfato percibía el olor del momento, procesando todo esto y grabándolo en su mente para acumular sus días con recuerdos de vida.

Pero ese día no se fijo.

Y era meticuloso (a su manera), todo le llamaba la atención, todo era digno de disfrutar.
Pero ese momento, esa fracción de tiempo pasó desapercibida y quizás, aun hoy, no se haya enterado de lo sucedido.

Tal vez por eso su vida no cambio, ni sus sentimientos, porque en la ignorancia del desconocer a veces esta el placer de no saber lo que se pierde.

En ese mismo momento que absorbía la vida…”ella” lo miro, la intención de ella la desconozco, pero si estoy seguro que si sus miradas se hubieran cruzado, pues ambos sabrían el “porque”.

Ese día no se fijó, ella si, y los dos siguieron por su camino.

mediosiglo1955

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Cuando la noche empieza su reinado…

Publicado en Pensamientos, Relatos el abril 17, 2012 por mediosiglo1955

El dia largo y tendido transcurrió normal. Ya en las ultimas horas, cuando reina la oscuridad, se sentó frente a su escritorio.

Lo habia pensado detenidamente, es mas casi diria que estaba premeditado hacerlo esa noche.

No debo, pero a veces no resisto la tentación (se decía a si mismo)

Pensando en las consecuencias antes de levantar la mano dudaba de lo que iba a hacer.

No puedo hacer estas cosas, luego me arrepentiré, pero (siempre hay un pero, ¿no es cierto?)…

“..Pero las ganas de hacerlo es tan grande que el mismo cuerpo se estremece al saber la cantidad de sensaciones que trae semejante acto…”

Cerró los ojos, tanteo la mesa, apretó con fuerza el elemento que se encontraba predispuesto a ser utilizado.

En la noche el sonido de los últimos coches que pasaban por la calle acompañaba este acto, casi instintivo.

Lentamente, como si fuera en cámara lenta, levanto la mano sintiendo el calor de lo que sostenía, y lo acerco a su cara…

Sabia que ya estaba todo dicho, no había “marcha atrás”…

¡¡¡¡ Pues me las aguanto !!!! (dijo para sus adentros)

Acerco a su boca la taza de café y sorbió un largo y tendido trago… pensando que esa noche le costaría dormir.

Pero ¿Quién le quita lo bailado?

mediosiglo1955

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Ella dice….El dice….

Publicado en Pensamientos, Relatos el abril 14, 2012 por mediosiglo1955

¡¡¡ Epa…!!!! (Dijo Ella)

¡¡¡EEEpaaaa…!!! (Dijo El)

¡¡¡ siiiii…epaaa….!!!! (Dijo Ella)

¡¡¡¡ Ahí…!!! ¿Así Epaaa? (dijo El)

¡¡¡ Si, así..!!!! (Dijo Ella)

¡¡¡ Muy bien….!!! (Dijo El)

¡¡¡ Si…bastante bien…!!!! (Dijo Ella)

Pues me “jodo”… (Dijo El)

Pues “jodete”…(dijo Ella)

Y Él se fue, y Ella también. Y si dejaron de verse.

¡¡¡ Caramba…!! (Dijo Ella, pensando en El)

¡¡¡ Caramba …!!! (Dijo El, pensado en Ella)

Ella piensa en El y El piensa en Ella…

El la extraña, pero no sabe si Ella lo extraña.

Ella lo extraña, pero no sabe si El la extraña.

¿Y si está con otra? (se preguntaba Ella)

¿Y si esta con otro? (se preguntaba El)

No creo que me olvide (pensó El)

No creo que me olvide (pensó Ella)

¿Y si me olvido? (pensó de repente Ella)

¿Y si me olvido? (pensó de repente El)

¡¡¡ Epa….!!!! (Dijo Ella)

¡¡¡EEEpaaaa….!!! (Dijo El)

“…La historia continua….”

mediosiglo1955

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Caminaba despacio, disfrutaba cada paso.

Publicado en Opinion, Pensamientos, Relatos el abril 13, 2012 por mediosiglo1955

Caminaba despacio, disfrutaba cada paso.

La vida pasaba a su lado.

Veloz iba y venia sin tocarle siquiera, ruido de risas, voces y mundo inundaban su cabeza, mientras pensaba que alguna vez también corría por la vida.

Ahora no.

Ahora caminaba despacio, con la mirada puesta en su destino, el de hoy.

Sonreía mientras pensaba en el otro destino, el de “siempre”. No hacia falta ir más rápido para llegar a ese, tan solo disfrutar del camino mientras este se recorre.

Sintió calor, faltaba poco para llegar y embriagarse de la tranquilidad que ofrecía un banco de piedra, y el sol que lo inundaba.

Era su pequeño lugar secreto. El jardín donde sus ilusiones perdidas y sueños concretados se juntaban y daban pie a la llegada de los recuerdos.

Esos recuerdos que día a día lo vestían de distintos colores, con muchas sonrisas, varias lágrimas y todo un baúl de momentos que no tenían fondo.

No cambiaba los finales (eran los que mas disfrutaba), mas si variaba los momentos, agregándoles esos pequeños detalles que estaban escondidos debajo de canciones, entre muchos besos, detras de las caricias o entre reencuentros y despedidas.

Cual un juglar de la vida se veía rodeado de palomas, como si quisieran escuchar en silencio el cantar de sus pensamientos.

El sol lo bañaba de calor, el viento acariciaba con cariño su pelo blanco, y el mundo le cantaba su canción del día.

Cerro los ojos, y se dejo llevar en la barca que lo acercaría hasta quienes se fueron antes.

Estos lo esperaban, allí estaba su amigo de la infancia, sus padres con esa mirada que nadie pudo emular. Uno de sus hijos cuyas travesuras le acompañaron siempre.

También estaba esa mujer a la que jamás pudo decirle lo importante que fue en su vida, pero hoy ella le sonreía y lo esperaba a él. Lo notaba…lo sabia.

Cuanta gente allí, y que bello lugar habían elegido para celebrar su visita.

La música del mundo cambio de ritmo, ahora el ambiente de amor y recuerdos se entremezclaban para darle un sabor especial a ese momento.

Todos le llamaban, todos le reían, era el centro de atención, le gustaba…mucho le gustaba.

Se dejo llevar…

El sol se fue escondiendo tras unas nubes, que dibujaron en la tierra la sombra de un destino.

El mundo siguió girando, la música de la vida no dejo de tocar, quizás tocaba más alto.

Quienes le miraban pensaron que dormía.

Quizás haya un sueño más bello que vivir esta vida, quizás no.

Pero el ya no estaba para preguntarle.

Caminaba despacio, disfrutaba cada paso.

mediosiglo1955

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Pasión en Sevilla

Publicado en Opinion, Pensamientos, Relatos el abril 5, 2012 por mediosiglo1955

Es sobrecogedor lo que pasa en Sevilla.

No puedo alardear de costumbres religiosas (creo que ni si quiera de ferviente católico), pero esto supera mi admiración.

Si bien es cierto que Semana Santa no la he vivido como aquí, con sus tradicionales pasos, con el respeto de la gente ante estos, pues realmente todo esto es digno de respetar y mencionar.

Como en otras importantes ciudades españolas, Sevilla se viste de Semana Santa. No quiero entrar en el debate si una u otra comunidad o ciudad de España representa mejor la semana santa. Creo que todas y cada una con un toque especial de sus cofradías hacen que este evento tenga un carácter no solo popular, sino de tradición.

Al menos aquí, en Sevilla, la representación de semana santa es una tradición que viene desde que se fundara la primer Cofradía, (Vera Cruz-1468, según datos) en el siglo XV.

Muchos turistas y locales se aprestan para admirar este evento, tanto así que la aglomeración de gente hace que se alquilen balcones en los edificios que dan a donde los “pasos” harán su recorrido.

Todos los “cofrades” y (¿Por qué no?) los sevillanos miran al cielo rogando las bondades de un buen tiempo, ya que la lluvia estropea este festejo tradicional, y troncha las ilusiones de sus participantes directos, también.

No tenia intención de hacer una crónica del evento, pero quienes vivan en Sevilla saben a lo que me refiero, y la importancia tanto cultural como socio-religiosa tiene el mismo.

Repito y aclaro que es lo que estoy viviendo en estos momentos y sin desmerecer ni menoscabar esta vivencia con la misma importancia en otros lugares de España.

Debo destacar un evento especial que me conmocionó no solo por el respeto a la gente sino tambien por la vivencia “in situ” y el silencio sobrecogedor de fe que se hace en cada uno de los pasos, es el de “la madrugá”. Dificil explicar lo que se siente, aun en aquellas personas que no tienen inclinación catolica, cuando ves miles de personas en silencio en horas nocturnas y de fondo el sonido de los pies sobre el suelo adornado todo esto con las figuras de la virgen y Cristo, a la luz de las velas y la luna que avanzan como diciendoles al pueblo…”aqui estamos…”

Por lo tanto, quienes estén cerca de Sevilla les aconsejo se acerquen a la Pasión Sevillana (ya que, los que estamos aquí hace rato la venimos disfrutando).

mediosiglo1955

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Tocar a Gimena (Pedro Mairal)

Publicado en Pensamientos, Relatos con etiquetas el marzo 23, 2012 por mediosiglo1955

Lo primero que me trae a la mente la palabra “tocar” es mi amiga Gimena, compañera de colegio, en el viaje de egresados, el último año de la secundaria. Y más específicamente el ómnibus que nos llevaba de vuelta al hotel, después de una excursión al Cerro Catedral. Mientras los demás se habían deslizado montaña abajo en unos trineos de plástico, los varones más escépticos nos habíamos escondido a fumar y a mear en la nieve, detrás de una cabaña de troncos. Yo fumaba y hacía como que vigilaba que no viniera un profesor, pero en realidad la miraba a Gimena que estaba con un suéter violeta, riéndose y sacándose fotos con las otras chicas.

Cuando nos hicieron subir de vuelta al ómnibus, logré sentarme en el fondo. No la vi venir. La vi cuando me pasó por arriba de las rodillas y se sentó a mi lado, contra la ventana. Me pasó por arriba, de frente, agarrándome fuerte del pelo, con saña y con cariño. Acá tengo que aclarar que Gimena había estado de novia con uno de mis amigos y por eso mismo estaba prohibida para mí. Nos tocábamos muy casualmente, sólo como amigos, pasándonos un brazo sobre el hombro alguna vez, cuando caminábamos todos juntos. Y uno de los últimos días de clase, cuando varones y mujeres cambiamos ropa para salir travestidos al patio, yo cambié ropa con ella. Mis pantalones grises le marcaban el culo redondo y mi corbata le caía en diagonal por la pendiente de sus tetas.

Gimena se desplomó a mi lado. El cotorreo en el ómnibus duró poco. Ya estaba oscureciendo y nadie había dormido más de cuatro horas la noche anterior. Los sacudones del camino de montaña empezaron a arrullarnos. Gimena dijo “¿Me puedo poner así?” y, sin esperar que yo le contestara, recostó su cabeza sobre mi muslo izquierdo. Me quedó el brazo de ese lado en el aire; no sabía dónde apoyarlo. Todo era demasiado comprometedor: su cadera, su panza, hasta su hombro, porque para poner mi mano en su hombro tenía que posar mi antebrazo sobre sus tetas. Así que, alarmado, puse mi mano sobre el apoyabrazos de adelante, pero quedaba tan ridículo que traté de apoyarme en la ventana hacia un costado y entonces Gimena me agarró la mano y me la hizo apoyar, con toda la naturalidad del mundo, sobre la lana violeta de su suéter.

“Tenés las manos calientes”, dijo bajito. Y acurrucó sus dedos fríos en el hueco de mi mano. Yo le envolví la mano dándole calor. De golpe entrelazamos los dedos y, de a poco, las manos empezaron casi a tener vida propia, como dos animales que se estudiaban y se recorrían, como dos perros en la plaza, arrojándose uno encima del otro. Yo no sabía que se podía sentir tanto, solo con la mano. Nuestras manos se buscaban, se apretaban. De pronto era todo muy suave; yo le acariciaba el centro de la palma con el pulgar, o ella me hacía estirar la mano y me recorría los dedos; y de pronto era todo muy fuerte casi como una pulseada, un forcejeo.

Nadie nos veía. Yo miraba hacia el pasillo. De vez en cuando se levantaba alguien que cambiaba de asiento. Me acuerdo de la sensación de estar como cogiendo, pero solo con una mano, mientras el resto del cuerpo simulaba estar vestido, discreto y sentado entre los amigos del colegio. Era todo tacto, encendiéndome el cuerpo entero de los pies hasta la nuca. Yo no sabía que cabían tantos besos en una mano. El roce mínimo de sus dedos era la mariposa que del otro lado del mundo provoca el terremoto. Todas mis terminaciones nerviosas parecían estar alertas. El bulto en mi pantalón había crecido hacia un costado. El pelo de Gimena estaba derramado en catarata sobre mi pierna. Entonces, con la otra mano le pasé los dedos por el pelo. Le toqué suavecito la cabeza.

Las manos entrelazadas se calmaron un poco. Quedaron apoyadas exhaustas en la panza de Gimena. Parece una exageración pero fue así. Faltaba que cada mano se fumara un cigarrillo en la oscuridad del ómnibus. Pero el envión exploratorio seguía en mí. Le toqué el suéter, le recorrí la cintura por fuera del jean, esas costuras y remaches y bolsillos. Le busqué con el dedo índice la piel de la cintura entre el suéter y el jean, apartando capas de ropa. El suéter, y abajo un buzo creo (iba adivinando como un ciego), y abajo una remera que a esa altura estaba metida en el pantalón. Un poco más cerca de la panza, la remera estaba fuera y por fin le encontré la piel. Con dos de mis dedos acaricié un centímetro cuadrado de la panza de Gimena, que se hacía la dormida.

Fue lo más suave que toqué en mi vida, como mármol blando, como hielo caliente, la panza plana, abajo del ombligo, los cinco dedos tocando su piel, hasta el límite del elástico de la bombacha, un límite infranqueable, el hueso de su cadera, la pelusa casi imperceptible de la piel a lo largo de esa línea, y mi dedo que empujó el elástico, un poco, un dedo debajo de la tensión del elástico, dos dedos, más allá, avanzando, unos pelos más gruesos y ella de golpe se puso de costado, se ovilló acercando las rodillas al pecho. Dejé la mano del delito sobre su suéter, asustado, casi pidiéndole perdón y Gimena me la agarró y se la llevó a la boca. Se metió mi dedo en la boca. La boca mojada, la lengua, los dientes. Me chupó dos dedos, me dio como unos mordisquitos primero, hasta que me mordió fuerte. Me hizo doler. Y me siguió mordiendo despacio el pulgar, el borde de la mano. Después me volvió a agarrar la mano y la apretó contra ella, como cerrando el asunto, hasta que encendieron las luces del interior del ómnibus y hubo unas quejas de los encandilados y nos soltamos.

Cuando llegamos al hotel, ella me volvió a pasar por arriba y al oído me dijo “¡shh!”, para que todo quedara en secreto entre nosotros. Yo cumplí, porque esta es la primera vez que lo cuento. Lo demás fue tristeza. Gimena se arregló con mi amigo antes de que terminara el viaje.

*(Publicado en la revista Don Juan, Bogotá, septiembre de 2008)

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Ella tiene ese poder…y no lo sabe (eso cree el).

Publicado en Pensamientos, Relatos con etiquetas el marzo 4, 2012 por mediosiglo1955

Ella no lo sabia, al menos él pensaba que ella no sabía. Pero visto desde afuera intuyo que sabe pero hace como “que no”.

Tiene ese poder de hacerle cambiar de dirección con una palabra, un gesto o una simple sonrisa.

Lo daba vueltas como a un disco, y el giraba a su alrededor (a pesar que no quería demostrárselo, era inevitable).

Cuando se va a dormir la lleva con el, cuando se levanta desayunan juntos, cuando esta en la calle le muestra la vida pasar, todo eso producto del sentimiento que le había regalado sin pedir “acuse recibo”.

Así es como los actos simples de su vida (días, semanas, años) los va compartiendo; a veces se los regala en bruto, otras pulidos, para que ella los guarde en su cajita de recuerdos, quizás algún día no este allí y esos recuerdos serán la marca de su paso.

El futuro impredecible y desconocido, los espera con los brazos abiertos, habrá muchos caminos, destinos y decisiones, que hace mucho tiempo atrás soñaron que tomarían juntos.

Todo llega y todo pasa, cuando se acaben las monedas de la fuente quizás dos corazones se junten, ojala sean los de ellos.

Ella tiene ese poder…y no lo sabe (eso cree el).

mediosiglo1955

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¿SESIÓN DE… ESPIRITISMO?

Publicado en ¡¡Ay Dios...!!!, Locuras de morgana43, Pensamientos, Relatos el febrero 16, 2012 por morgana43

Tres personas se reúnen alrededor de una mesa camilla, encima, café y tabaco

Para una de ellas, es la primera vez que acude a una de estas reuniones y esta algo nerviosa, pero las otras dos enseguida hacen que se sienta como en su casa

Tanto es así que charla hasta por los codos, ahora se pregunta que habrán pensados las otras dos de su verborrea, aunque callado no estuvo nadie, había buen rollito

Allí, curiosamente, no había letras, tampoco había vaso en el que poner el dedo, solo tazas y cenicero; no se invoco a nadie, pero cuando el miembro novato se retiro de la reunión, un espíritu se apodero de su estomago y el café termino donde no debía… ¿o es que había estado mas nervioso de lo que pensaba a pesar de haberse sentido estupendamente?

Tampoco a dormido mucho, dice que pensando en dictarme esto

(Y yo pienso: si esto fue por charlar… anda que, si llega a ser espiritismo, con el miedo que sé, que le dan esas cosas)

N. del A. Me salió un poco lelo este personaje

Morgana

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