Respuesta de Matias…
sigue la calentura….(seguramente, esto continuara…) (me suena a la historia de nunca acabar..)
En fin…
nuestras charlas nocturnas
Respuesta de Matias…
sigue la calentura….(seguramente, esto continuara…) (me suena a la historia de nunca acabar..)
En fin…
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Quizás sea la hora (me he despertado muy temprano para ser sábado)
Quizás sea que me olvidé de comprar pan ayer (y he desayunado café solamente)
Quizás sea el día que hoy trae un color gris con agua de por medio…pero bueno, sea lo que sea me ha llevado a pensar en “la felicidad”.
La verdad que el tema me rondaba desde el fin de semana pasado, cuando en una de las revistas que viene con el periódico del domingo, he leido un articulo donde se hace la repetitiva pregunta ¿Qué es la felicidad?, a distintos participantes del II Congreso internacional de la Felicidad, organizado por el instituto Coca Cola aquí en España.
Hete aquí que la respuesta (o interpretación) que cada uno de los entrevistados da depende en gran parte de su profesión o actividad.
Según la monja Sor Lucía Caram: “La felicidad es compartir, pero no dar, porque cuando uno da está en una situación de superioridad”
Según el antropólogo Juan Luis Arsuaga, la felicidad para él es sentirse vivo día a día.
Para Mario Alonso Puig (cirujano e investigador de Harvard) es “la paz interior que produce células que actúan contra los virus”.
El psiquiatra Luis Rojas Marcos, manifiesta: “Uno siempre se cree más feliz que los demás”, mientras Matthieu Richard (biólogo molecular y monje budista) opina que “la felicidad se aprende”.
Bueno y así hay dos o tres opiniones más.
Tema interesante éste de “la felicidad”.
Yo siempre he opinado que es una “forma de vida”, vivir feliz, dejando de lado tendencias psicologicas, religiosas o culturales. (muy sui generis lo mío, por así decirlo)
Creo que cada uno es feliz a su manera, no existe un parámetro para medir la felicidad (no confundir con placer, enamoramiento o alegría).
Hay cosas y momentos que hacen feliz a una persona y desgraciada a otra (por así decirlo).
Lo importante y principal es estar bien con uno mismo, a tal punto que mi autoestima como persona sea lo suficientemente alta o estándar.
En alguna oportunidad manifesté que la vida es felicidad y sus momentos (claros, opacos u oscuros), son parte de ello. No es feliz quien mas ríe sino quien sabe reír.
Tampoco es infeliz quien llora, es parte del rito de la vida: experimentar lo bueno y lo malo (y aquí existe otra salvedad no todo es bueno ni malo para todos, pero ese es otro tema)
En resumidas: Ser feliz es vivir y disfrutar de los buenos momentos y sobrellevar los malos. Es una forma de vida muy particular. Que existen valores que conllevan momentos agradables, si es cierto, pero deben estar arraigados en la persona.
Lo bueno, efímero, no es felicidad. Es tan solo un momento.
En fin…me explayé (eso me hace feliz)
el tribuno – ¿Qué motiva a las personas a visitar lugares donde ocurrieron eventos trágicos? ¿Cuál es la extraña fascinación de los seres hombres ir a sitios con un terrible pasado? Esas y otras preguntas buscan ser respondidas por el Instituto de Estudios sobre Turismo Necrológico que acaba de abrir sus puertas en la Universidad Central de Lancashire, Inglaterra.
Los investigadores –que centrarán su análisis en las personas que visitan estos lugares solo al final de sus viajes- intentarán descubrir cuál es el atractivo que lleva a las personas a usar parte de sus vacaciones para recorrer escenarios de tragedias imborrables, como el campo de concentración de Auschwitz, el lugar de los ataques del 11-S conocido como la Zona Cero de Nueva York, Pompeya o Chernóbil.
“La gente se siente ansiosa antes y durante la visita del lugar y luego mejor. De alguna forma se alegran de que no les haya sucedido a ellos” dijo en declaraciones a la BBC el director del centro, Philip Stone, y añadió que estas visitas son una suerte de peregrinación secular.
Según Stone, el ser humano tiende a eliminar la muerte del dominio público. “Al visitar sitios que comparten escenas fuertemente asociadas con la pérdida de la vida nuestra sociedad vuelve a conectar con la muerte”, manifestó.
Un caso en Latinoamérica
En el Perú el caso más emblemático del llamado turismo necrológico es el que se da en Yungay, pueblo enclavado en el Callejón de Huaylas (Áncash) que en 1970 quedó sepultado por un alud que ocasionó la muerte de 20.000 personas.
Lo que hace varias décadas fue Yungay se ha convertido en un atractivo turístico al que anualmente van cientos de personas para recorrer el terreno en el que alguna vez se levantó el pueblo, así como para ver el memorial dedicado a las víctimas y algunos fierros retorcidos, dolorosas cicatrices de una de las tragedias más grandes que ha golpeado al país.
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MADRID, (ANSA) Por Mónica Uriel – Josep Guardiola confirmó hoy oficialmente lo que muchos anunciaban: el fin de su ciclo como entrenador del Barcelona, el más exitoso en la historia del club catalán, que se inició en 2008 y cosechó 13 de 17 títulos en juego, todo un récord.
“Necesito descansar. Cuatro años son una eternidad para ser entrenador del Barca, me he desgastado y un entrenador necesita estar fuerte, tener la energía necesaria para contagiarla a los jugadores”, explicó Guardiola durante la conferencia de prensa en la que confirmó su adiós al final de la actual temporada.
“No fue una decisión que adopté de hoy para mañana”, explicó Guardiola, de 41 años, quien desmintió haber sido influido por su familia, como especularon algunos medios y lamentó “haber perdido esa energía que tenía en los inicios” de un ciclo que hizo historia no sólo en Barcelona, sino en el fútbol mundial.
Las derrotas sufridas en pocos días en el clásico con Real Madrid y en la semifinal de la Liga de Campeones frente a Chelsea que le impidieron a Barcelona defender sus títulos en la Liga de España y en la de Campeones, permitían presagiar la despedida.
Pero el propio Guardiola descartó que esos malos tragos hayan tenido peso en una decisión que, confesó, había adoptado en noviembre, cuando le comunicó a los dirigentes del club catalán que ya por entonces veía “el final del ciclo como técnico del Barcelona muy cercano”.
De poco sirvió entonces el “cheque en blanco” que le ofreció para continuar en el cargo el presidente de la entidad, Sandro Rosell, quien en la misma conferencia de prensa sólo tuvo palabras de agradecimiento para con el técnico, pese a que guardaba alguna esperanza en hacerlo cambiar de opinión.
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La maduración del cerebro es un proceso que se extiende en el tiempo, según los resultados de una investigación que publica The Lancet. Mientras no se tengan 25 años, se podrá actuar con imadurez sin culpa
¿A qué edad se es adulto? Un grupo de científicos intentó responder a esa pregunta, no desde una perspectiva social o jurídica, sino natural. Y encontró que la maduración cerebral no llega sino bastante pasados los 20 años, considerados hasta ahora el umbral de la edad adulta.
The Lancet está publicando una serie de estudios sobre la adolescencia que, en su gran mayoría, adoptan esta nueva periodización, de los 10 a los 24 años. Según estos científicos el cerebro no alcanza su pleno desarrollo hasta mitad de los 20 y recién entonces puede considerarse adulta a la persona.
El cerebro de un adolescente no está por ejemplo en condiciones de valorar plenamente las consecuencias de los actos. Esto explica que muchos jóvenes no midan, por ejemplo, los riesgos del abuso de alcohol o de drogas.
Si el cerebro madura tardíamente, como dicen estos científicos, se entiende entonces por qué algunos jóvenes persisten hasta bien tarde en lo que se suele llamar “comportamiento adolescente”
Antes de los 24 años, el cerebro no está lo suficientemente bien pertrechado para evaluar riesgos o resistir a presiones o condicionamientos en la toma de decisiones.
“Una serie de factores contribuyen a la construcción social de la adolescencia como un período diferente de la vida, incluido el auge de la educación, los medios sociales y la urbanización. Pero la adolescencia también tiene bases biológicas. Muchos comportamientos que asociamos con los años de la adolescencia (como el correr riesgos) son evidentes en otras especies, y sabemos que el cerebro humano no madura completamente hasta los 25 años”, dice Robert Blum, profesor de la escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg y uno de los autores del informe que publica Lancet.
La adolescencia, que se extendería entonces de los 10 a los 24 años, tiene bases biológicas, además de sociales y culturales. A diferencia de la que regula las emociones, la zona cerebral relacionada con el juicio y el control de los impulsos no completa su desarrollo sino a los 25 años.
En otro artículo -Adolescencia: una fundación para el futuro de la salud-, de Susan Sawyer, de la Universidad de Melbourne, se afirma que sólo a esa edad, la persona alcanza un sentido más firme de su identidad, estabilidad emocional, capacidad para preocuparse por los demás y de adoptar decisiones basadas en la razón y el juicio.
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BBC Mundo – Clientes solitarios, ensimismados con sus tabletas y teléfonos inteligentes, en una de las típicas cafeterías que hay por doquier en Estados Unidos. Es una escena que se repite en distintos lugares públicos, pero también cada vez más en la intimidad del hogar. Y es que en este país, vivir solo se está convirtiendo en una realidad más común.
Esa es, por lo menos, la conclusión que se puede extraer de las estadísticas del censo nacional, según las cuales hay más de 31 millones de hogares que ahora están compuestos por una sola persona, cuatro millones más que en 2000.
En cada década desde 1960 ha habido más personas que viven solas, una preferencia que recientemente ha sido detallada en lanzamientos editoriales y en análisis de académicos.
Y aunque la discusión se ha centrado en Estados Unidos, es una característica que va mucho más allá. En Francia y en Japón, en India y en Brasil, en Suecia y en China, también hay más personas que parecen desdeñar la vida en compañía. (ver recuadro).
Según los expertos consultados por BBC Mundo, detrás de esta tendencia hay razones culturales y económicas, pero también, de manera muy particular, una importante influencia de esos dispositivos tecnológicos que estamos utilizando cada vez más.
“Juntos pero solos”
Sherry Turkle es una investigadora de la universidad MIT, en Massachusetts, Estados Unidos. Ella escribe sobre “el lado subjetivo” de las relaciones personales con la tecnología y hace unos meses publicó un estudio sobre cómo las tabletas y teléfonos celulares afectan nuestra vida social.
Turkle acuñó el término “Alone Together”, antítesis que significa que estamos siempre conectados y simultáneamente solos. Para ella, esa es la clave detrás del auge de quienes rechazan una intimidad en compañía.
“La tecnología les permite a las personas sentirse más cómodas viviendo solas”, le dice a BBC Mundo.
Explica que si bien no tienen compañía en casa, muchos sienten que no es un problema si igual pueden estar siempre en contacto con sus amigos y familiares, más allá del lugar donde se encuentren.
Es lo que Turkle califica como poder llevar la vida social a todas partes. Vivir solo se ha convertido, hasta cierto punto, en una experiencia social.
Eso tiene un efecto claro -pero ambivalente- sobre las relaciones físicas. Unos señalan que la tecnología está reduciendo el contacto personal y creando una ilusión errática de comunidad. Para otros, la tecnología también tiene el poder de gestar relaciones personales, como ocurre con los sitios en internet para encontrar romances.
En pocas palabras, no siempre vivir solo es igual a estar solo. Y en esto juega un papel importante la tecnología.
Viajar para trabajar
Pero la tecnología es sólo una de las aristas del tema. Puede explicar por qué una persona se siente cómoda viviendo sin compañía, pero no necesariamente por qué las personas deciden en primer lugar irse a vivir solas.
Daniel Russell analiza la soledad y el apoyo social en la universidad del estado de Iowa, en Estados Unidos. Dice que por la difícil situación económica, encontrar trabajo se ha vuelto más difícil y esto afecta la vida en compañía.
“Ahora uno tiene que estar dispuesto a viajar a donde esté el trabajo. Eso puede hacer que sea más difícil desarrollar relaciones cercanas o vivir con otras personas”, le dice a BBC Mundo.
Sin embargo, cabe anotar que esto se ha desarrollado de manera simultánea con la tendencia opuesta: según un informe reciente del censo de Estados Unidos, entre 2005 y 2011 se incrementó el número de jóvenes adultos que decidieron permanecer en la casa de sus padres.
En otros casos, la decisión de vivir solo no se trata de una elección. La viudez o la imposibilidad de conseguir una pareja estable hacen que los hogares unipersonales sean la única alternativa.
Valores liberales
Pero achacarle exclusivamente a la situación económica o a los azares del destino la decisión de irse (o no) a vivir solo deja de lado un factor cultural: también parece haber un deseo creciente, más allá de lo que dicte el dinero disponible.
En muchos países, sobre todo los más desarrollados, encontrar una casa unipersonal es un paso casi natural en el desarrollo del individuo. Es una señal de realización personal y de independencia, que está cimentada en los valores liberales.
Esto va de la mano con otras tendencias: datos del censo también revelan que las personas están esperando cada vez más para casarse, una característica de largo plazo que el censo registra desde mediados de los años 50.
A esto se agrega la alta tasa de divorcios en el país.
Y como puede ser comparativamente más costoso vivir solo que en pareja, escoger lo primero puede verse también como una señal de poder. Para vivir solo hay que poder hacerlo.
“Antes, la única forma en que las personas creían encontrar la felicidad era en una relación de pareja”, dice Judy Ford, autora de un libro sobre el tema.
“Ahora lo que estamos viendo es que hay muchas más maneras”, concluye.
Tendencia internacional
No sólo en Estados Unidos hay cada vez más personas que viven solas.
El diario The Guardian escribió cómo, según la organización Euromonitor International, el número de personas que viven solas a nivel mundial pasó de 153 millones en 1996 a 277 millones en 2011.
En Japón, en el 31,5% de todos los hogares en 2011 vivía solo una persona, de acuerdo con Euromonitor International. En 2001 el porcentaje era del 27,9%.
En Francia, según un informe de 2011 del Instituto Nacional de Estudios Demográficos, una de cada siete personas vive sola. Este porcentaje creció en los últimos 50 años. Pasó de 6% en 1962 a 14% en 2007.
En los países nórdicos la tendencia también va en aumento. Suecia es el país del mundo con más personas que viven solas (47%), mientras en Noruega el porcentaje es de 40%.
El diario The New York Times señaló cómo tres de las naciones con el mayor crecimiento de personas viviendo solas son China, India y Brasil.
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