Caminaba despacio, disfrutaba cada paso.
Caminaba despacio, disfrutaba cada paso.
La vida pasaba a su lado.
Veloz iba y venia sin tocarle siquiera, ruido de risas, voces y mundo inundaban su cabeza, mientras pensaba que alguna vez también corría por la vida.
Ahora no.
Ahora caminaba despacio, con la mirada puesta en su destino, el de hoy.
Sonreía mientras pensaba en el otro destino, el de “siempre”. No hacia falta ir más rápido para llegar a ese, tan solo disfrutar del camino mientras este se recorre.
Sintió calor, faltaba poco para llegar y embriagarse de la tranquilidad que ofrecía un banco de piedra, y el sol que lo inundaba.
Era su pequeño lugar secreto. El jardín donde sus ilusiones perdidas y sueños concretados se juntaban y daban pie a la llegada de los recuerdos.
Esos recuerdos que día a día lo vestían de distintos colores, con muchas sonrisas, varias lágrimas y todo un baúl de momentos que no tenían fondo.
No cambiaba los finales (eran los que mas disfrutaba), mas si variaba los momentos, agregándoles esos pequeños detalles que estaban escondidos debajo de canciones, entre muchos besos, detras de las caricias o entre reencuentros y despedidas.
Cual un juglar de la vida se veía rodeado de palomas, como si quisieran escuchar en silencio el cantar de sus pensamientos.
El sol lo bañaba de calor, el viento acariciaba con cariño su pelo blanco, y el mundo le cantaba su canción del día.
Cerro los ojos, y se dejo llevar en la barca que lo acercaría hasta quienes se fueron antes.
Estos lo esperaban, allí estaba su amigo de la infancia, sus padres con esa mirada que nadie pudo emular. Uno de sus hijos cuyas travesuras le acompañaron siempre.
También estaba esa mujer a la que jamás pudo decirle lo importante que fue en su vida, pero hoy ella le sonreía y lo esperaba a él. Lo notaba…lo sabia.
Cuanta gente allí, y que bello lugar habían elegido para celebrar su visita.
La música del mundo cambio de ritmo, ahora el ambiente de amor y recuerdos se entremezclaban para darle un sabor especial a ese momento.
Todos le llamaban, todos le reían, era el centro de atención, le gustaba…mucho le gustaba.
Se dejo llevar…
El sol se fue escondiendo tras unas nubes, que dibujaron en la tierra la sombra de un destino.
El mundo siguió girando, la música de la vida no dejo de tocar, quizás tocaba más alto.
Quienes le miraban pensaron que dormía.
Quizás haya un sueño más bello que vivir esta vida, quizás no.
Pero el ya no estaba para preguntarle.
Caminaba despacio, disfrutaba cada paso.
mediosiglo1955
nuestras charlas nocturnas

abril 15, 2012 a 2:55
Hermosa historia. Nos demuestra que la vida es solo un puente para llegar a algo mejor.
abril 15, 2012 a 10:07
Alguien escribio “estamos de paso en esta vida”, frase trillada y cierta. Si bien hay que disfrutarla y aprovecharla, es importante dejar “marca” de nuestro paso. (creo)