MADRID.- Desde su descubrimiento, hace más de dos décadas, la biosfera del subsuelo profundo había sido considerada el reino de los organismos unicelulares, que se extiende más de tres kilómetros bajo la corteza de la Tierra.
Ahí, las limitaciones de temperatura, energía, oxígeno y espacio parecían excluir la posibilidad de una vida más compleja. Los científicos no creían que organismos multicelulares podrían vivir en esas profundidades, pero se equivocaban.
Investigadores de las universidades de Ghent (Bélgica) y Princeton descubrieron unos gusanos -uno de ellos es una nueva especie, a la que llamaron “del diablo” (Halicephalobus mesphisto, por Mefistófeles, uno de los nombres del demonio)-, que viven en un auténtico infierno.
Estas increíbles criaturas tienen su hogar de 0.9 a 3.6 kilómetros bajo la superficie terrestre, en unas minas de Sudáfrica, donde las temperaturas pueden alcanzar los 48 grados centígrados, señala un estudio publicado en Nature.
El Halicephalobus mesphisto, un nematodo que mide 0.5 milímetros, se alimenta de bacterias y se reproduce asexualmente. Fue encontrado en la mina de oro de Beatrix, a 240 kilómetros de Johanesburgo. El yacimiento tiene 1.3 kilómetros de profundidad y temperaturas de 37 grados centígrados.
El descubrimiento de la vida multicelular en el subsuelo profundo de la Tierra también tiene importantes implicaciones en la búsqueda de vida en otros planetas del Sistema Solar.
Los investigadores también descubrieron en las minas de Driefontein dos especies nuevas de nematodos, pero el hallazgo más sorprendente se realizó en la mina de Tau Tona. Allí, apareció el ADN de otra especie desconocida, a 3,6 kilómetros bajo la superficie y con temperaturas de 48 grados.Con el fin de descartar la contaminación y la posibilidad de estos nematodos estuvieran más cerca de la superficie, Borgonie examinó la composición del agua y los niveles de oxígeno, azufre y otras sustancias químicas. Con la técnica del carbono 14, determinó que el agua de la zona había permanecido aislada de la superficie terrestre de 3.000 a 12.000 años.Los investigadores creen que sus resultados les permiten ampliar la biosfera de metazoos conocida y demostrar que los ecosistemas de las profundidades son más complejos de lo que se había aceptado previamente.El descubrimiento de la vida multicelular en el subsuelo profundo de la Tierra también tiene importantes implicaciones en la búsqueda de vida en otros planetas en nuestro Sistema Solar.
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