
MADRID, España (EFE).- Desde el primer minuto del sábado, “día de reflexión” previo a las elecciones de mañana, decenas de miles de personas que se manifiestan “en contra del mal uso de la democracia” lanzaron un grito unánime, en abierta rebeldía a la prohibición de manifestaciones públicas, “para no influir en el sentido del voto”.
Ni la prohibición de la Junta Electoral Central, ni el rechazo del Tribunal Supremo a levantar el veto a las protestas ni la fuerte presencia policial desalentó a los manifestantes del 15-M. La jornada de reflexión está en marcha y la gente sigue en la calle y no se sabe ni hasta cuándo ni hasta dónde ni cómo acabará.
El gobierno informó que las miles de personas que permanecen concentradas desde hace varios días en Madrid y en otras ciudades de España no serán desalojadas por las autoridades.
Fuentes del Ministerio del Interior informaron que la Policía comunicará a las organizaciones convocantes que las concentraciones no tienen autorización oficial, pero que no las disolverá porque la falta de permiso no es motivo suficiente para eso en virtud de las legislaciones española y europea.
La falta de amparo legal que tendría la orden de disolver las concentraciones fue expuesta por la Abogacía del Estado en un informe en el que analiza la resolución de la Junta Electoral Central, que la víspera declaró “contrarias a la legislación electoral” las manifestaciones que se celebren hoy sábado -jornada de reflexión- y mañana domingo, día de votación.
Según la fuente, los concentrados y las personas que pretendan sumarse a ellos serán informadas de las sanciones a las que se exponen, previstas en la Ley Electoral y en la Ley de Seguridad Ciudadana.
Como en jornadas anteriores, la afluencia a la Puerta del Sol, en Madrid, que acoge desde el lunes la acampada de cientos de personas, fue en aumento al anochecer y a medianoche registró una presencia multitudinaria de manifestantes movilizados para pedir “una sociedad nueva que otorgue prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos”.
El movimiento efectuó un “grito mudo” en la Puerta del Sol en el primer minuto del sábado. El acto consistió en congregarse llevando “un trozo de cinta” cubriendo la boca y tras las campanadas de medianoche -justo al comienzo del día de reflexión- los miles de personas saltaron y gritaron “ahora todos somos ilegales” y “estamos reflexionando”
Las concentraciones del movimiento ciudadano “Democracia real ya” siguen su expansión fuera de las fronteras españolas, con movilizaciones en Praga, Budapest, Atenas o Rabat.
Así, luego de las movilizaciones en Europa occidental, como París, Berlín o Lisboa, ayer las protestas se extendieron además a Europa Central.
“No es una concentración contra el gobierno de España, no es contra un partido en concreto, sino contra el mal uso que los políticos hacen de la democracia”, aseguró a Radio Praga Daniel Vázquez Touriño, uno de los manifestantes en la República Checa. Fuera de Europa, hubo protestas en Israel y Marruecos, y para el fin de semana habrían movilizaciones en EE.UU.
Ideario de los indignados en España
Patricia Ortega Dolz / Inés Santaeulalia Periodistas de “El País”
A escasos metros del Congreso de los Diputados ha surgido otro parlamento. Otra democracia nace de cero en el kilómetro cero y ha convertido la Puerta del Sol en una gran ágora. En vez de bancadas de diputados hay metros cuadrados de suelo; en lugar de presidente del Congreso hay un moderador que estudió Clásicas y que en la actualidad dice dedicarse a la interpretación.
A cambio de la mesa del Congreso hay un chaval que toma nota de lo que se dice y hace un resumen de cada tema antes de pasar al siguiente. No hay un orden del día sino una hoja con 24 puntos abiertos a aportaciones y propuestas que se suceden con solo levantar el brazo y que se aprueban agitando las manos como en el lenguaje de los sordomudos.
Existen comisiones por áreas (comunicación, asamblea, infraestructuras, alimentaria…), pero no en despachos sino debajo de tiendas de campaña, lonas o a la intemperie. Hay incluso corrillos, que no son en los pasillos sino en plena calle, en cualquier esquina. Acalorados y apasionados enfrentamientos dialécticos surgen como setas en la nueva ágora de la Puerta del Sol. Aguzando los oídos cualquiera puede ponerse al día de los temas más candentes de la actualidad. Los ciudadanos hablan.
“Consideramos leyes injustas la Ley de Extranjería, el Plan Bolonia, la Ley Sinde, la Ley electoral y la de Igualdad de género’, suena por un megáfono que rula de mano en mano en la asamblea. ‘Hay que acabar con el apoyo estatal a la Iglesia’, defiende una mujer de mediana edad. ‘Los rescates deben ir dirigidos a las familias desahuciadas y no a los bancos’, vocea un joven. Una avalancha de propuestas de hora y media. ‘Estamos buscando un consenso de mínimos que nos aclare lo que estamos defendiendo’, apunta el moderador.
Como en La autopista del sur de Cortázar, un hecho extraordinario ha creado una nueva realidad con una dinámica propia. La manifestación que el pasado 15 de mayo reunió a miles de personas indignadas por la situación sociopolítica y económica de España y la posterior acampada en el centro neurálgico de la capital, han dado lugar a un micromundo que se hace y gira al mismo tiempo, en sentido contrario al que venía siendo cotidiano.
Lo primero fue organizarse y garantizar las necesidades básicas. Lo segundo, ahora y ya, es articular un discurso que les permita explicar a la sociedad una queja global y generalizada contra las carencias del sistema democrático imperante.
Se trata de perfilar una protesta que ha sido capaz de aglutinar al amplísimo y heterogéneo número de personas que conforman este movimiento espontáneo. Un movimiento que, más allá de los presentes cada día en la Puerta del Sol, aúna todo un espíritu colectivo de desencanto y hartazgo que viene asolando a una parte de la población. El Movimiento 15-M se infla y se desinfla, sube y baja en función de las horas del día. Hay tres asambleas en cada jornada y una concentración.
En plena recta final de la campaña electoral, estas gentes, venidas de todas las partes de Madrid y ciudades limítrofes, guardan un as en la manga. Cierto es que ni ellos mismos saben aún cuál será la jugada. Ni si pintan espadas o pintan bastos, pero lo guardan como oro en paño y podrían ponerlo sobre la mesa en cualquier momento: “¿Qué haremos el domingo frente a las urnas?”. La pregunta se la lanzaban entre ellos mismos, pero nadie daba una respuesta. De momento, lo que sí se ha votado masivamente en sentido favorable es la manifestación de hoy sábado (día de reflexión), que ayer por la noche prohibió la Junta Electoral Central. En la asamblea de hoy Sol definirá cómo, cuándo y dónde.
Todo el trabajo y las reuniones de ayer se centraron, por tanto, en crear el germen de ese manifiesto de mínimos. Primero, los temas clave que les preocupan, luego las propuestas y después las votaciones. El resultado de ese proceso será una especie de programa marco que sustituirá al manifiesto original, que simplemente identificaba el movimiento, y que tratará de dar respuesta a la gran pregunta de los cuatro últimos días: los indignados no quieren las cosas como están, ¿pero qué quieren?
En las asambleas de ayer dieron su apoyo a una serie de propuestas que, sumadas a las que se han ido depositando en los buzones que tiene cada comisión, formarán la base sobre la que, después de someterse a votación, se tratará de elaborar el perseguido manifiesto de mínimos. He aquí algunas de esas reivindicaciones concretas:
-Abolición de leyes injustas. Suprimir y sustituir normas como la Ley Sinde, el Plan Bolonia, la Ley de Extranjería, la Ley de Partidos o la ley electoral. Y apoyan que las leyes clave que aprueben las Cortes vayan precedidas de un referéndum.
-Tercera República. Unos quieren un referéndum para votar monarquía o república, otros apuestan directamente por hacer desaparecer de la Constitución todo lo que tenga que ver con la Casa Real.
-Reformas fiscales. Abogan por “favorecer las rentas más bajas”, por “que paguen más los que más tienen” y por “que el IVA sea un impuesto progresivo”. Además, entre otras muchas cosas, quieren “que se establezca la tasa Tobin para gravar la especulación y el movimiento de capitales y que lo obtenido por esos impuestos revierta en políticas sociales”. Se propugna asimismo “nacionalizar los bancos rescatados”.
-Transporte y movilidad. Favorecer el transporte público y alternativo al coche, crear una red de carril bici, subvencionar el abono transporte a los parados.
-Reforma de las condiciones laborales de la clase política. Se aboga por la supresión de sueldos vitalicios, la formación reglada (que opositen), la revisión y balance de las políticas al concluir cada mandato, listas electorales limpias y libres de imputados por corrupción política.
-Desvinculación total de la Iglesia y el Estado y División de Poderes. La religión debe ser circunscrita solo a la intimidad y los jueces deben estar lejos de la política.
-Democracia participativa y directa. Apuestan por un funcionamiento asambleario en la base ciudadana (barrios, distritos…) apoyado en Internet y las nuevas tecnologías. Piden también participación en los asuntos relativos a la gestión de los presupuestos por las distintas administraciones. En general, descentralización del poder político.
-Mejora y regularización de las relaciones laborales. Básicamente se trata de acabar con la precariedad salarial y el ‘abuso’ de los becarios, estableciendo un salario mínimo de 1.200 euros, con un Estado que garantice el empleo y la igualdad salarial.
-Ecología y Medio Ambiente. Cierre inmediato de las centrales nucleares y apoyo a las economías sostenibles.
-Recuperación de las empresas públicas privatizadas. La Administración debe de hacerse cargo de nuevo de la gestión.
-Fuerza del Estado. Reducción del gasto militar, cierre de las fábricas de armas y negativa a la intervención en cualquier escenario de guerra.
-Recuperación de la Memoria Histórica. Condena del franquismo.- Madrid
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