Israel intercepta la flotilla de ayuda a Gaza mata a al menos 16 activistas propalestinos
El Ejército israelí ha interceptado esta noche esta madrugada en aguas internacionales la flotilla de seis barcos con más de 750 personas a bordo, entre ellos al menos dos españoles, que transportaba ayuda humanitaria para Gaza. En el ataque israelí han muerto al menos 16 activistas y otras 30 han resultado heridas. El Gobierno israelí ha lamentado la muerte de los activistas pero no ha ofrecido más detalles de la operación llevada a cabo por su Ejército.
Las víctimas son activistas que viajan en el buque turco Mavi Marmara y la acción israelí se ha producido en aguas internacionales. En el convoy humanitario que viajaba hacia Gaza hay dos españoles. Son Laura Arau y Manuel Tapial, perteneciente a la organización Cultura, Paz y Solidaridad. Tapial ha estado durante los últimos días escribiendo numerosas entradas en su blog en las que contaba detalles de la expedición, y en las últimas horas remarcaba la inquietud que le producía la presencia militar israelí en torno a los barcos.
La confrontación se perfilaba el domingo por la noche inevitable en el extremo este del Mediterráneo. El Ejército israelí ultimaba un impresionante dispositivo con el que pretendía interceptar a los cientos de activistas propalestinos que navegaban rumbo a la franja de Gaza a bordo de seis barcos. La tripulación de la llamada flotilla de la libertad reiteró que no tenían intención de rendirse. El Ejército insistió en que no permitirá a los activistas atracar en el puerto de Gaza. Naciones Unidas y la Unión Europea habían llamado a la responsabilidad de las partes con el fin de evitar el incidente.
“El Ejército de Israel no tiene autoridad legal para abordar los barcos y si lo hiciera, resistiremos de manera pacífica y acudiremos a todos los tribunales posibles buscando enjuiciar a los responsables”, indicó el mismo domingo a este diario desde aguas internacionales Manuel Tapial, uno de los tres españoles miembros de la flotilla, a bordo del Mavi Marmara.
El objetivo de los activistas era hacer llegar a la franja de Gaza 10.000 toneladas de ayuda humanitaria. Más allá de la entrega de materiales de construcción y de medicinas, a lo que de verdad aspiraban estos grupos de derechos humanos era burlar el bloqueo que Israel mantiene sobre la población de Gaza desde que Hamás se hizo con el control de la franja hace tres años.
Desde su inicio, la travesía de la flotilla se convirtió en un notable quebradero de cabeza para Israel. Dejar pasar a los barcos suponía un precedente que desde el Gobierno aseguran no se puede permitir. Interceptar las naves conllevaba sin embargo riesgos impredecibles. El cuerpo a cuerpo entre los soldados y los activistas en alta mar y el arresto masivo de los componentes de la flotilla puede acrecentar el deterioro de la imagen de Israel, en tela de juicio desde la invasión de Gaza en 2009.
Los miembros del Gobierno no han escatimado advertencias en los últimos días, lo que ha contribuido a incrementar la repercusión mediática de la iniciativa propalestina. El ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, ha considerado la iniciativa de los activistas “propaganda violenta” y ha advertido de que su Gobierno no piensa permitir “ninguna amenaza a la soberanía [israelí] por tierra mar o aire”.
Desde ayer, la Marina israelí ya se encontraba lista ante la costa de la ciudad de Haifa para frenar a los activistas, cuya idea era llegar a Gaza durante el día de hoy. Miles de soldados y policías han sido aleccionados durante la semana pasada de los planes militares, según detallaba la radio israelí.(ANA CARBAJOSA ElPais)
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