La Vendimia sintetiza tradiciones, creencias, mitos y costumbres de Mendoza. Vendimia es nuestra música, nuestra poesía, las comidas, las supersticiones y nuestra fiesta. Vendimia está ligada a la “historia no escrita del pueblo”. El cultivo de la vid y la industrialización de sus frutos, en Mendoza es mucho más que una actividad económica; es una expresión popular del sentimiento de amor y adhesión hacia el trabajo y la riqueza colectiva. Mendoza es vendimia, porque la siembra y la cosecha son una clave secreta de la vida de los mendocinos, esa vida signada por el esfuerzo necesario para ganar la batalla desigual contra el desierto.
Mendoza es la Tierra del Sol y del Buen Vino, porque pacientemente pusimos y ponemos nuestro mejor esfuerzo para hacer los mejores vinos y celebrarlos como nadie en el mundo los celebra.
La fiesta se fue construyendo junto con la provincia, con retazos distintas tradiciones que en Mendoza se amalgamaron en Vino.
Durante la primera mitad del siglo XVII comenzó cultivarse la vid en Cuyo, con el objetivo de obtener el vino necesario para oficiar la Misa. Como la importación de vino era dificultosa, junto a cada capilla los conquistadores dispusieron un parral y un huerto que servía para abastecer las necesidades alimenticias. Bajo la sombra de aquellos Parrales, nuestros antepasados se protegieron del calor abrasador del desierto y sus racimos dieron alimento y permitieron llenar el cáliz en cada capilla solitaria.
Por aquel entonces, al finalizar la cosecha y la elaboración del vino, se festejaba con baile, canto y comidas. En esa oportunidad se elegía la más linda de las mujeres y se la coronaba con hojas de vid y racimos de uva. Estos sencillos festejos fueron la fuente inspiradora de la principal fiesta de nuestra provincia.
Hacia 1800 se había instituido oficialmente una celebración anual denominada “Fiesta de las Chinas”, que se realizaba en amplios galpones coloniales iluminados con candiles de grasa, donde inmigrantes y nativos, bajo el rasguido de guitarras, se disputaban las “chinas” más hermosas.
Nuestra Fiesta de la Vendimia reconoce una fecha: el 11 de abril de 1913, cuando Mendoza fue la sede del Congreso de la Industria y el Comercio, que finalizó con un desfile de vendimiadores y carrozas alegóricas. Ese fue el antecedente más cercano.
El 18 de abril de ese 1936, el estadio de Gimnasia y Esgrima se colmó con 25.000 personas. Y ante esas 25.000 almas se consagró la primera Reina de la Vendimia, Delia Larrive Escudero, representante de Godoy Cruz.
Sobre Delia recayó el honor de representar a todas las mujeres mendocinas. Desde entonces, la elección de la soberana vendimial es un homenaje a la sacrificada tarea de la mujer en el surco. Delia fue la primera embajadora de Mendoza, con la misión de difundir las virtudes de su pueblo y la belleza de su tierra.
La primera Bendición de los Frutos la realizó Monseñor José Verdaguer el 2 de abril de 1938, en la Rotonda de los Caballitos de Marly.
El golpe de reja se instituyó al año siguiente, en 1939, cuando el entonces gobernador, Rodolfo Corominas Segura inauguró la costumbre de los tres golpes al arado. Recién en 1946, la Bendición de los Frutos se comenzó a desarrollar en el Prado Gaucho del Parque General San Martín.
En 1937 se incorporaron los carros alegóricos conformando el germen de lo que hoy conocemos como Carrusel. El desfile se realizaba dentro del Parque General San Martín. Recién en 1939, el desfile sale del Parque para ganar las calles céntricas de la ciudad.
En la noche del 25 de marzo de 1939 se realizó un Corso de Fantasía que recorrió la Avenida San Martín. Este es el antecedente reconocido de la Vía Blanca.
Al año siguiente y por casualidad, nació la Vía Blanca. Una fuerte tormenta impidió la realización del espectáculo central y la elección de la Reina se hizo en el Salón de los Espejos del Plaza Hotel. Este accidente climático determinó que el lunes posterior a la elección se organizara la primera Vía Blanca, que luego se incorporó definitivamente a los actos centrales.
Otro atractivo para mendocinos y turistas que disfrutan de la vendimia en Mendoza es la Serenata a la Reina.
En la madrugada del domingo, inmediatamente después de ser elegida la nueva Reina Nacional de la Vendimia en el Teatro Griego Frank Romero Day, su majestad es trasladada hacia el centro de la ciudad para que salude desde el balcón de la Subsecretaría de Turismo, donde le cantaran la Serenata Real.
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